La ESA ha seleccionado a OHB, con sede en Alemania, para liderar los estudios de viabilidad y definición preliminar del proyecto lunar OASIS, la Estación Avanzada de Investigación Científica de la ESA, que proporcionará la energía, las comunicaciones y el apoyo necesarios para operar a largo plazo en un entorno sumamente exigente.
Tras una revisión de los requisitos del sistema que comenzó durante el verano, el diseño base de OASIS consiste en una estación de servicio con un conjunto de paneles solares y una unidad de baterías independiente.
OASIS está diseñado para proporcionar al menos 75 W de potencia continua durante el día lunar y 15 W durante la noche lunar, a la vez que ofrece comunicaciones, procesamiento y almacenamiento de datos, así como un arnés para cargas útiles montadas en el módulo de aterrizaje y tres arneses desplegables para cargas útiles colocadas en la superficie lunar.
Diseñado para ser autónomo, modular y ampliable, OASIS se concibe como una capacidad recurrente, no como una misión puntual. Las versiones futuras podrían dar soporte a demostradores científicos o tecnológicos desplegados más lejos del módulo de aterrizaje, o incluso proporcionar lugares protegidos donde los vehículos exploradores puedan sobrevivir a la noche lunar, como un garaje lunar.
Al proporcionar la infraestructura necesaria para las operaciones a largo plazo, OASIS puede ayudar a sentar las bases para la investigación científica y la exploración sostenidas en la Luna. OASIS es una estación lunar europea que dará soporte a experimentos científicos y demostraciones tecnológicas en la Luna. Al proporcionar energía, comunicaciones, procesamiento y almacenamiento de datos, permitirá que las cargas útiles funcionen durante años en la superficie lunar, operando durante los días lunares e hibernando durante las noches lunares.
Un oasis en el desierto lunar
Uno de los mayores desafíos de operar en la Luna es sobrevivir a la noche lunar. Con una duración de casi 15 días terrestres, trae consigo una oscuridad prolongada y temperaturas que caen en picado, lo que puede dañar gravemente los equipos eléctricos que no cuentan con alimentación eléctrica ni protección térmica.
OASIS está diseñado para afrontar este desafío. Durante el día lunar, capta energía solar y la convierte en electricidad para almacenarla en su batería. Durante la noche lunar, proporciona energía de supervivencia, alimentando las cargas útiles hasta que regresa la luz solar. Este enfoque permite que las investigaciones científicas y las demostraciones tecnológicas se desarrollen durante años, en lugar de un solo día lunar. Además, elimina la necesidad de que cada carga útil individual lleve sus propios sistemas de comunicación y supervivencia nocturna, que son pesados y complejos. Esto no solo resulta más rentable, sino que también permite que los equipos de carga útil se centren casi exclusivamente en sus objetivos científicos o tecnológicos.
Este concepto da continuidad a la filosofía del Paquete de Experimentos en la Superficie Lunar Apolo (ALSEP) de la Nasa. Durante las misiones Apolo, los astronautas desplegaron instrumentos científicos conectados a una estación central, lo que les permitió seguir transmitiendo datos incluso después de que las tripulaciones regresaran a la Tierra.
OASIS aplica el mismo principio a la exploración robótica mediante una infraestructura compartida capaz de soportar múltiples cargas útiles simultáneamente. Una de las primeras cargas útiles previstas para OASIS es ECHO, el Observatorio de Caracterización Ambiental y Heliofísica, que investigará el entorno lunar a la vez que demuestra el uso de la infraestructura de OASIS.
Los planes actuales prevén que OASIS funcione como parte de una arquitectura lunar europea: utilizando un módulo de aterrizaje Argonaut lanzado en un cohete Ariane 6 de cuatro propulsores, con comunicaciones y retransmisión de datos proporcionadas a través de la infraestructura Moonlight de la ESA, comenzando con Lunar Pathfinder.











