La Agencia Espacial Europea (ESA) ha seleccionado CryoRad como una de las tres misiones finalistas de su programa Earth Explorer, dedicado al desarrollo de satélites científicos que prueban nuevas técnicas de observación de la Tierra. La iniciativa cuenta con la participación de la empresa barcelonesa Zenithal Blue y busca mejorar el conocimiento de las regiones polares y de los procesos que influyen en la evolución del nivel del mar.
La ESA elegirá una de las tres propuestas en la próxima Reunión de Consulta de Usuarios, prevista para 2028. La misión seleccionada pasará a la fase de construcción con vistas a su lanzamiento en 2036.
CryoRad plantea el desarrollo de un satélite equipado con un radiómetro de microondas de baja frecuencia y banda ancha, que operaría entre 0,4 y 2 GHz. Esta tecnología permitiría penetrar en las capas de hielo y obtener información sobre su estructura interna, ampliando las posibilidades de observación desde el espacio.
La misión se ha concebido para abordar tres objetivos científicos: medir la temperatura de las capas de hielo de la Antártida y Groenlandia, determinar el grosor del hielo marino del Ártico y analizar la salinidad del océano en aguas frías. Con estas mediciones, el proyecto pretende mejorar la precisión de los datos disponibles actualmente e incorporar nuevos parámetros que no pueden obtenerse desde el espacio con las técnicas existentes.
La información recopilada permitiría avanzar en el estudio de las regiones polares, cuyo comportamiento resulta relevante para comprender la evolución del hielo y anticipar los cambios en el nivel del mar.
Un simulador digital para validar la misión
Zenithal Blue participa en el diseño de CryoRad mediante el desarrollo de un simulador que reproduce digitalmente el funcionamiento del satélite. Esta herramienta permite modelizar el recorrido completo de la señal, desde su captación por el instrumento hasta la generación de los datos que se transmitirían a la Tierra.
El simulador también incorpora factores que pueden afectar a las mediciones durante la operación, como el ruido generado por el propio instrumento y las interferencias procedentes de otras fuentes de radio, entre ellas los radares y los sistemas de telecomunicaciones. Esta réplica digital permite al equipo del proyecto evaluar la viabilidad científica de la misión y comprobar las decisiones de diseño antes de avanzar hacia etapas de desarrollo más complejas y costosas.
Roger Oliva, director de Zenithal Blue, destaca el potencial de la propuesta para ampliar la información disponible sobre las regiones polares. «CryoRad nos daría medidas de los polos que hoy no tenemos o que solo podemos obtener con una precisión limitada. Con el deshielo acelerándose por el cambio climático, vigilar las regiones polares significa predecir mejor la subida del nivel del mar», afirma.
La selección de CryoRad entre las tres candidatas de Earth Explorer sitúa a la misión en la fase final del proceso de evaluación de la ESA. La decisión de 2028 determinará si el proyecto continúa su desarrollo para convertirse en uno de los próximos satélites científicos de la agencia europea, con el objetivo de aportar nuevas mediciones sobre el hielo y los océanos de las regiones polares.











