La Nasa y Boeing han finalizado las pruebas en el túnel de viento para estudiar un innovador diseño de aeronave avanzada destinada a mejorar la eficiencia aerodinámica. Una configuración de ala reforzada con celosía, que consiste en un ala larga y delgada con soportes estructurales de forma aerodinámica, tiene el potencial de reducir los costes de combustible y operativos para los futuros aviones comerciales, razón por la cual la Nasa ha colaborado con Boeing para avanzar en el diseño.
Pero este tipo de ala sería mucho más que una simple modificación de los diseños existentes; para una aeronave del tamaño de un avión de pasajeros, sería un rediseño revolucionario que requeriría un estudio exhaustivo por parte de la Nasa y Boeing.
En la ronda de pruebas más reciente se utilizó un complejo modelo de túnel de viento para recopilar datos sobre cómo fluye el aire alrededor de un modelo de ala reforzada con celosía y las fuerzas que se ejercerían sobre dicha ala en vuelo.
La prueba utilizó un modelo de semiala, esencialmente la mitad de un avión montado en el suelo de un túnel de viento. El modelo incorpora características para simular los mecanismos que aumentan la sustentación que produce un ala. Ajustando los slats, los flaps y otras superficies de control móviles del modelo, el equipo puede configurarlo para las condiciones de baja velocidad y alta sustentación propias del despegue y el aterrizaje. Este modelo forma parte de una colaboración para probar lo que se conoce como el concepto SUGAR (Subsonic Ultra Green Aircraft Research) de Boeing.
En diciembre, los equipos finalizaron las pruebas del túnel de viento modelo operado por la empresa QinetiQ en Farnborough, Inglaterra. Este gran túnel de viento utiliza condiciones de presión para predecir el comportamiento de los aviones durante el despegue y el aterrizaje.
El gran tamaño del túnel proporciona al modelo la fidelidad necesaria para predecir mejor el comportamiento de un avión en vuelo. Esta capacidad permitió al equipo evaluar con confianza el rendimiento aerodinámico.
Los equipos de investigación de la Nasa y Boeing analizaron los datos en tiempo real para garantizar que el modelo funcionara según lo previsto. Los investigadores aún están revisando los resultados completos, pero la prueba ya ha aportado información valiosa a un creciente conjunto de investigaciones destinadas a reducir el consumo de combustible en futuros diseños de aeronaves.
Las pruebas fueron solo la última etapa de esta investigación. La Nasa y Boeing han probado el concepto en varias instalaciones de la Nasa para recopilar datos mientras trabajan para comprender a fondo este avanzado concepto de fuselaje.
Esta colaboración sirve como ejemplo de cómo la Nasa actúa como incubadora de tecnologías innovadoras con profundas aplicaciones comerciales. El concepto de ala transónica arriostrada surgió de una investigación financiada por la división aeronáutica de la Nasa, y los ingenieros de la agencia y Boeing han trabajado juntos, prueba tras prueba, para convertir este diseño de ala en una realidad práctica.
El trabajo comenzó en el Programa de Vehículos Aéreos Avanzados de la Nasa y continúa como parte del proyecto Demostrador de Vuelo Subsónico, dentro del Programa de Sistemas de Aviación Integrados de la Dirección de Misiones de Investigación Aeronáutica de la agencia.











