Katalyst Space ha realizado durante los últimos días una serie de pruebas y maniobras en órbita con LINK, su nave espacial robótica de servicio, con el objetivo de demostrar sus capacidades y recopilar datos que permitan avanzar en futuras tecnologías y operaciones de mantenimiento de satélites.
Las pruebas se producen después de que Nasa y Katalyst Space redujeran el alcance de una misión prevista para utilizar LINK para elevar la órbita del observatorio Neil Gehrels Swift. Los problemas relacionados con el control de actitud de la nave llevaron a modificar la misión, aunque Katalyst continúa poniendo a prueba en el espacio el mayor número posible de capacidades de LINK.
Durante las últimas jornadas, el equipo elevó la órbita de LINK y realizó ajustes para alinearla con la trayectoria orbital de Swift. La nave llegó a situarse a entre 12 y 15 kilómetros del observatorio, una distancia que no volverá a reducir durante el resto de sus operaciones en órbita.
Como parte de la demostración tecnológica, Katalyst desplegó los tres brazos robóticos de LINK y puso en funcionamiento simultáneamente sus tres propulsores de propulsión eléctrica, alimentados con xenón. Estas operaciones han permitido al equipo comprobar diferentes capacidades de la plataforma en condiciones reales de vuelo.
Aunque LINK no realizará aproximaciones más cercanas a Swift, los ensayos continuarán durante las próximas semanas con el objetivo de obtener información sobre el comportamiento de la nave y sus sistemas. El equipo de Katalyst estima que LINK abandonará su órbita y reentrará en la atmósfera dentro de dos o tres semanas.
Los datos obtenidos durante esta fase de operaciones servirán para informar el desarrollo de futuras tecnologías y procedimientos destinados al servicio de vehículos espaciales en órbita.









