Un prototipo del rover Rosalind Franklin ha recorrido 220 metros durante ocho días en el desierto de Tabernas, en Almería, como parte de un ensayo destinado a preparar las operaciones de la misión ExoMars, cuyo aterrizaje en Marte está previsto para 2030. El ejercicio reunió en septiembre a cerca de 100 científicos e ingenieros europeos, que trabajaron desde el Rover Operations Control Centre (ROCC), en Turín (Italia), y desde el propio terreno para simular las condiciones y la toma de decisiones que afrontará el equipo durante la misión marciana.
El escenario elegido fue el desierto de Tabernas, en el sureste de España, por las características de su geología y mineralogía. El objetivo era reproducir un entorno suficientemente similar al marciano para poner a prueba los procedimientos científicos, la planificación de las operaciones y la capacidad de los equipos para interpretar los datos y tomar decisiones.
El prototipo, denominado Charlie y construido por Airbus, utilizó el mismo software de guiado, navegación y control que permitirá al rover Rosalind Franklin desplazarse hacia sus objetivos evitando obstáculos. Durante las pruebas, el equipo científico del ROCC recibió imágenes, información procedente de un radar de subsuelo y datos de análisis espectral para identificar las zonas con mayor interés para la búsqueda de indicios de vida, que constituye el principal objetivo científico de Rosalind Franklin.
Los resultados pusieron a prueba también la capacidad de navegación autónoma del vehículo. En el sexto día del ensayo, Charlie recorrió más de 60 metros sin intervención directa de los operadores y con un error de navegación inferior al 1%.
La simulación reprodujo además situaciones propias de una misión real. En una de las jornadas, los datos enviados por el rover no permitieron determinar con claridad la pendiente del terreno. El equipo optó inicialmente por una ruta conservadora y posteriormente utilizó un mapa digital de elevación para confirmar que la inclinación era suave. La lluvia obligó asimismo a interrumpir las pruebas en otro momento y a reorganizar la planificación.
Decisiones desde el centro de control
Mientras Charlie enviaba desde el terreno sus parámetros de localización, mediciones e imágenes, los equipos científicos y de planificación del ROCC trabajaban en paralelo para preparar las operaciones del día siguiente. La dinámica buscaba reproducir el ritmo de trabajo de la futura misión, en la que será necesario analizar diariamente los nuevos datos recibidos para decidir qué objetivos estudiar, qué instrumentos utilizar y hacia dónde dirigir el rover.
Para ello, el prototipo incorporó una parte de la instrumentación científica de Rosalind Franklin, entre ella las cámaras PanCam y CLUPI, el espectrómetro Enfys y el radar de penetración terrestre WISDOM. Estos instrumentos están diseñados para buscar indicios de actividad microbiana antigua.
Una vez definida la estrategia, las órdenes se enviaban al rover y los equipos realizaban el seguimiento de los objetivos, las rutas y los resultados obtenidos, manteniendo al mismo tiempo la discusión científica.
El ensayo formó parte de una campaña de pruebas de 20 días y permitió a los equipos trabajar con descargas de datos diarias y evaluar tecnologías y procedimientos en un entorno real y exigente.
La experiencia servirá para introducir mejoras antes de la próxima prueba de campo, prevista para el verano de 2027. En esta ocasión, el ejercicio incorporará una mayor complejidad e incluirá nuevos retos relacionados con la operación desde la órbita de Marte y la participación del ExoMars Trace Gas Orbiter.
La misión Rosalind Franklin tiene previsto aterrizar en Marte en 2030. Los ensayos realizados en Tabernas buscan que, llegado ese momento, los equipos de control, los operadores y los científicos hayan adquirido la experiencia necesaria para coordinar las operaciones del rover y aprovechar al máximo cada jornada sobre la superficie marciana.
El ensayo fue organizado en España por Airbus UK, mientras que The Open University gestionó la actividad desde el centro de control de Italia. Thales Alenia Space es el contratista industrial principal de la misión ExoMars Rosalind Franklin y se encarga del desarrollo del módulo rover, incluido el taladro, el laboratorio analítico y el software de gestión de la misión. Airbus proporciona el vehículo, la plataforma de aterrizaje y el software de guiado, navegación y control, mientras que ALTEC alberga y opera el ROCC en Turín.











