Las empresas de aeronáutica, defensa, seguridad y espacio de España, integradas en la asociación TEDAE, superaron en 2025, por primera vez, los 18.034 millones de euros de facturación consolidada, lo que supone un crecimiento del 11,6% respecto al ejercicio anterior. El avance se produjo en los tres grandes ámbitos que conforman el sector: aeronáutica, defensa y seguridad, y espacio.
El informe, elaborado por Pwc, asegura que la aeronáutica continúa siendo el principal ámbito por volumen de facturación, con más de 12.000 millones de euros y un crecimiento del 6% en 2025. Tanto la aeronáutica civil como la de defensa contribuyeron a esta evolución. El segundo gran ámbito es el de defensa y seguridad, que alcanzó también más de 10.877 millones de euros y registró un incremento del 16%. Se trata del área que experimentó el mayor crecimiento durante el ejercicio, en un contexto marcado por el aumento del gasto en defensa tanto en Europa como en España. El sector espacio, por su parte, registró un incremento del 9,5%, hasta los 1.416 millones de euros.
El presidente de TEDAE, Alberto Gutiérrez, destacó la evolución registrada por el conjunto del sector en los últimos años. “Los datos nos hablan de una historia de éxito”, señaló durante la presentación del informe. Gutiérrez apuntó que, en los últimos seis años, la contribución del sector al PIB ha crecido un 8,2%, más del doble que la media de la economía española. La inversión en I+D+i superó en 2025 los 1.800 millones de euros, un 40% más que en 2019, mientras que el empleo se situó cerca de los 290.000 puestos de trabajo, con un crecimiento del 37%.
La evolución también se refleja en la productividad, que, según los datos presentados, se sitúa por encima de la media española, con alrededor de 59.000 euros por trabajador y año. A ello se suma la creciente internacionalización de las empresas, con un aumento del 10% desde 2019 y más del 60% de la facturación procedente de productos y servicios destinados al exterior.
Casi 290.000 empleos
El impacto sobre el empleo también se extiende mucho más allá de las compañías integradas directamente en TEDAE. Estas industrias contaban con 83.453 empleados en 2025, un 10,8% más que un año antes. Si se suman los empleos generados en la cadena de suministro y los derivados del consumo, la actividad sostuvo 289.938 puestos de trabajo en España.
El 71% de estos empleos se genera fuera de la órbita directa de las industrias TEDAE. Además, el 76% de sus trabajadores cuenta con formación superior, frente al 47% del conjunto de la economía, y su productividad es 1,7 veces superior a la media. La cualificación también se refleja en las remuneraciones: la retribución media, incluyendo cotizaciones sociales, ronda los 77.000 euros, un 70% más que en la industria manufacturera española.
La innovación constituye otro de los principales rasgos diferenciales del sector. En 2025, las industrias TEDAE destinaron 1.573 millones de euros a I+D+i, el equivalente al 8,7% de su facturación, frente al 1,4% de la industria española y el 0,9% del conjunto de la economía. El efecto de esta inversión se extiende también a la cadena de proveedores. El estudio estima que el impacto total de la I+D+i alcanza los 2.812 millones de euros.
Defensa y seguridad fue el ámbito que más creció durante 2025, en un contexto internacional de aumento de la inversión en capacidades militares. Estas actividades generaron un impacto total de 13.742 millones de euros sobre el PIB, sostuvieron 180.802 empleos y aportaron 4.606 millones de euros de recaudación fiscal. Sus exportaciones alcanzaron los 5.459 millones.
Por su parte, el sector espacial generó un impacto de 2.316 millones de euros sobre el PIB, sostuvo 25.068 empleos y registró 1.167 millones de euros en exportaciones, equivalentes al 82% de su facturación.
El efecto ecosistema
Una de las conclusiones destacadas del informe es que el crecimiento de estas industrias genera efectos sobre compañías que no reciben directamente inversiones o contratos. El estudio, realizado sobre 148 empresas durante 15 años, concluye que cuando el resto del ecosistema crece un punto porcentual, las empresas que no reciben directamente ese impulso registran de media 0,7 puntos adicionales de crecimiento ese mismo año. El efecto llega a un punto adicional durante el segundo ejercicio.
Gutiérrez definió este fenómeno como “efecto ecosistema”: “Cuando una empresa de las aquí representadas recibe una inversión, esa se traslada a otras empresas, aunque no reciban inversión”. El impacto se extiende además a más de 50 sectores productivos mediante las compras, los servicios exteriores y el consumo de los hogares vinculados a la actividad.
El informe también señala la importancia de la estabilidad de los ingresos. A igualdad de volumen de ingresos, las empresas que reciben estos flujos de forma progresiva y estable presentan un mejor comportamiento futuro que aquellas sometidas a una mayor volatilidad. El modelo estima que, en un horizonte de tres años, una empresa con un crecimiento previo estable puede alcanzar un 9% más de crecimiento que otra con una evolución más errática.
Esta conclusión respalda la reivindicación de TEDAE de una política industrial de largo plazo que proporcione mayor previsibilidad y estabilidad.
La dualidad industrial constituye asimismo un elemento estratégico. Según Gutiérrez, las empresas altamente diversificadas son capaces de adaptar su producción hasta cuatro veces más rápido que otro tipo de compañías, una capacidad que permite responder a distintas necesidades y facilita la transferencia de tecnologías entre aplicaciones civiles y militares.
El conjunto de estos datos muestra un ecosistema cuyo impacto va mucho más allá de sus 18.034 millones de euros de facturación. Empleo cualificado, inversión tecnológica, exportaciones y efecto de arrastre sobre proveedores y otros sectores convierten a la aeronáutica, la defensa, la seguridad y el espacio en un componente cada vez más relevante de la industria española.











