Eric Trappier, presidente y CEO de Dassault Aviation, advirtió este miércoles, durante la presentación de los resultados de 2025 del fabricante aeronáutico francés, que el problemático proyecto de avión de combate FCAS en el que participan Alemania, Francia y España «está muerto» si Airbus no da marcha atrás en lo que describió como la negativa del fabricante europeo a cooperar, según informa la agencia Reuters.
Como informó hace unas semanas este diario, Airbus ha expresado su respaldo a una solución dividida para el programa del Sistema Aéreo de Combate del Futuro ante la crisis persistente entre los socios industriales, posicionándose a favor de desarrollar dos aviones distintos, si así lo requieren los gobiernos. Esta posición responde a las crecientes tensiones con Dassault Aviation, el socio francés encargado del diseño del caza de nueva generación (NGF), y busca desbloquear el estancado proyecto europeo, según indicó el CEO de Airbus, Guillaume Faury, durante la presentación de resultados financieros de 2025.
Para Trappier, construir dos aviones de combate distintos para resolver los problemas que rodean al proyecto FCAS no es una opción para Francia. Las declaraciones del CEO de Dassault son la última señal de que los planes para la siguiente fase del programa, valorado en 100.000 millones de euros, están al borde del colapso debido a la rivalidad entre los dos gigantes aeroespaciales. «Airbus no quiere trabajar con Dassault, punto final. Lo tomo en cuenta», concluyó Trappier en la rueda de prensa.
Airbus declinó hacer comentarios, pero remitió a declaraciones anteriores, mientras ambas empresas buscan evitar la responsabilidad por el desmoronamiento del proyecto insignia lanzado por el presidente francés Emmanuel Macron y la entonces canciller alemana Angela Merkel en 2017. Aunque la sede central de Airbus está en Francia, donde se ensamblan la mayoría de sus aviones civiles, el grupo representa a Alemania y España en el proyecto FCAS.
El mes pasado, el director general de Airbus, Guillaume Faury, negó que las relaciones con Dassault se hubieran roto por completo, pero pareció dar vuelta la página sobre el FCAS en su forma actual, planteando por primera vez la posibilidad de dos cazas distintos.
Preguntado por los periodistas sobre qué declaraciones habían motivado su reacción, Trappier señaló recientes manifestaciones del sindicato IG Metall de Alemania y del grupo de presión aeroespacial BDLI. «Hicieron que BDLI e IG Metall lo dijeran; no tuvieron el valor de decirlo ellos mismos», comentó Trappier a la prensa, según recoge Reuters.











