A primeros de este mes, después de más de medio siglo, el hombre vuelve a la Luna. Cuatro astronautas orbitarán nuestro satélite en la misión Artemisa II de la Nasa, la primera tripulada, con el objetivo de establecer próximamente una presencia permanente en la Luna con fines científicos y de exploración espacial.
Este vuelo de Artemisa II, asomándose a la Luna durante 10 días en un recorrido de más de un millón de kilómetros, marca un hito histórico en la investigación espacial, allanando el camino para futuras misiones de exploración lunar. La Luna está de moda. Nuestro satélite se convierte en destino ansiado no para visitas, sino para establecer allí una segunda residencia humana permanente con derecho a empadronamiento como selenitas. “El objetivo no es solo llegar a la Luna, sino quedarse”, dijo la Casa Blanca en las redes sociales repitiendo el mensaje del administrador de la Nasa, Jared Isaacman, el 23 de marzo. “Estados Unidos jamás volverá a renunciar a la Luna”, añadió éste.
Hay una competencia por ver no sólo quién llega antes a la Luna, sino quién establece allí primero su segunda residencia. China adelantó el pasado mes de octubre su programa colonial lunar. Ahora, en vísperas del lanzamiento de Artemisa II, Elon Musk anunció las intenciones de SpaceX: “conquistar el espacio, para lo que quiere contar en la Luna con fábricas, construir satélites con IA y tener un sistema de lanzador de cargas desde allí. Nosotros lo vamos a hacer realidad”.
Escasas horas después, el administrador de la Nasa presentó el plan de la agencia para lograr la Política Espacial Nacional: “Regresar a la Luna antes de que finalice el mandato del presidente Trump, construir una base lunar, establecer una presencia permanente y llevar a cabo las demás acciones necesarias para garantizar el liderazgo estadounidense en el espacio”.
“La Nasa se olvida ahora de la estación lunar en órbita de la Luna Gateway y se centra en la construcción de una base lunar en superficie para establecer una presencia humana sostenida. Estamos construyendo la NasaMoonBase. A partir de 2027, se prevé un ritmo casi mensual de aterrizajes en la Luna de equipos y vehículos exploradores con cargas útiles científicas. Inversiones en energía, comunicaciones y movilidad terrestre, infraestructura escalable para dar soporte a la presencia humana a largo plazo. El objetivo es claro: sentar una base lunar duradera y dar el siguiente paso hacia Marte”, indicó Isaacman.
Y para dirigir la conquista y colonización lunar, poniendo una pica en el satélite, la Nasa ha elegido a nadie mejor que un español con resonancia conquistadora en sus genes. Se trata del malagueño Carlos García-Galán, ingeniero aeroespacial formado en Ciencias Espaciales y en ingeniería electrónica por el Instituto de Tecnología de Florida. Su carrera profesional se ha desarrollado en EEUU, donde forma parte del programa Artemisa y trabaja en uno de sus elementos clave: la nave Orión, diseñada para misiones más allá de la órbita terrestre.
Estamos en vísperas de un acontecimiento histórico: Atento el oído. En breve oiremos un grito: “Luna a la vista”.











