Thales Alenia Space ha firmado un contrato con la Agencia Espacial Europea (ESA) por valor de 26,1 millones de euros para la fase 1 del desarrollo de los telescopios de la misión LISA (Laser Interferometer Space Antenna), un programa que aspira a convertirse en el primer observatorio espacial europeo capaz de detectar y estudiar ondas gravitatorias.
El acuerdo refuerza la implicación de la compañía en una misión en la que ya participa activamente. En junio de 2025, Thales Alenia Space firmó con el contratista principal, OHB System el suministro de elementos críticos como la aviónica, el software de control, el sistema de telecomunicaciones y el sistema de control de actitud y compensación de arrastre (DFACS). Posteriormente, en enero de 2026, fue seleccionada también para desarrollar el subsistema de propulsión.
Con este nuevo contrato, la compañía asume el liderazgo en la primera fase del desarrollo de los seis telescopios que integrarán la carga útil de LISA, un proceso estructurado en tres etapas. Como contratista principal, será responsable del diseño, desarrollo, ensamblaje y pruebas de estos sistemas ópticos, cuya fabricación (íntegramente en material Zerodur) representa un reto tecnológico significativo.
En esta tarea, Thales Alenia Space contará con la colaboración de Thales SESO, especializada en óptica de alta precisión. Esta empresa será responsable del aprovisionamiento, fabricación y pulido de los componentes ópticos, así como de la estructura. Ambas compañías compartirán las tareas de ensamblaje, alineamiento y ensayos ambientales y de prestaciones. La experiencia acumulada por Thales SESO, con más de 200 espejos espaciales de Zerodur fabricados en vuelo, y niveles de precisión de hasta 0,2 nanómetros, resulta clave para cumplir los exigentes requisitos de estabilidad de la misión, que se sitúan en el rango de los picómetros.
LISA constituye una iniciativa pionera en astrofísica y exploración espacial. Su objetivo es detectar directamente desde el espacio las ondas gravitatorias generadas por fenómenos cósmicos extremos, como la interacción de estrellas compactas o la fusión de agujeros negros supermasivos. Estas señales, predichas por la teoría de la relatividad general, requieren una sensibilidad en frecuencias muy bajas, entre 0,1 mHz y 100 mHz, que no puede alcanzarse con instalaciones terrestres debido a limitaciones físicas y a interferencias sísmicas.
La misión estará formada por una constelación de tres satélites separados por 2,5 millones de kilómetros, configurados en un triángulo equilátero. Cada uno de ellos transportará dos masas de prueba y estará conectado mediante haces láser con los otros dos, formando un interferómetro óptico de gran escala. Este sistema permitirá medir desplazamientos con una precisión del orden de un picómetro, inferior al tamaño de un átomo.
El desarrollo de LISA se apoya en la experiencia previa de la misión LISA Pathfinder, lanzada en 2015, que demostró la capacidad de mantener masas en caída libre con una precisión excepcional. Además, la misión incorporará sistemas de propulsión precisa similares a los utilizados en otros programas de la ESA, garantizando el alineamiento de los haces láser entre satélites.
Más allá de los telescopios, la contribución de Thales Alenia Space abarca múltiples elementos del sistema. La compañía suministrará la aviónica, el software de control, el sistema de telecomunicaciones y el DFACS, además de encargarse del diseño, fabricación, integración y pruebas del subsistema de propulsión. También será responsable de garantizar un entorno operativo adecuado para la carga útil, controlando factores como las condiciones electromagnéticas, la radiación y la autogravedad.
El proyecto moviliza capacidades industriales en varios países. En Italia, la planta de Gorgonzola desarrollará el ordenador de a bordo y la memoria masiva; en el Reino Unido se trabaja en el sistema de propulsión; en Francia se desarrollan los telescopios; y en Suiza se participa en la electrónica del instrumento y el sistema de adquisición de la constelación. Por su parte, Leonardo contribuye con tecnologías clave como los sistemas de micropropulsión de alta precisión.
El lanzamiento de los tres satélites de LISA está previsto para 2035 a bordo de un cohete Ariane 6. Con esta misión, la ESA aspira a abrir una nueva ventana de observación del universo, permitiendo estudiar fenómenos hasta ahora inaccesibles y profundizar en el conocimiento del cosmos primitivo.










