Open Cosmos Atlantic, la filial portuguesa de Open Cosmos, ha sido seleccionada por la Agencia Espacial Europea (ESA) para liderar un estudio de consolidación de misión dentro del programa ERS-EO (European Resilience from Space – Earth Observation), una nueva iniciativa europea destinada a reforzar las capacidades de observación de la Tierra.
El contrato inicial contempla un estudio dotado con 750.000 euros, aunque, si culmina con éxito, dará paso al desarrollo de una misión espacial completa con Open Cosmos Atlantic como contratista principal. El contrato potencial superaría los 25 millones de euros y supondría, además, la primera ocasión en la que una entidad portuguesa lidera una misión espacial de la ESA.
La compañía, establecida en Portugal desde 2022, combina la implantación local con la experiencia acumulada por el grupo Open Cosmos, que ya ha puesto en órbita más de 17 satélites y prevé lanzar varias decenas más en los próximos años, algunos de ellos como contratista principal de la propia ESA.
Actualmente, Open Cosmos Atlantic desarrolla un plan de inversión de 50 millones de euros en Portugal, del que ya ha ejecutado más de 15 millones. La estrategia contempla la construcción de una fábrica de satélites en Coimbra, la incorporación de 50 nuevos empleados para duplicar su plantilla y el desarrollo y operación de cuatro satélites de observación de la Tierra de alta resolución diseñados y fabricados en Portugal.
Según explicó Tiago Rebelo, director comercial (Chief Revenue Officer) de Open Cosmos, este proyecto sitúa a Portugal en una posición de liderazgo dentro de un programa europeo de gran relevancia y demuestra el desarrollo de tecnología espacial avanzada en el país, así como la capacidad del sector para generar empleo y reforzar la posición de Portugal en la industria espacial europea.
El estudio se centrará en una misión concebida para reducir el tiempo que transcurre entre la captura de una imagen desde el espacio y su disponibilidad para los usuarios finales. En la actualidad, este proceso suele requerir varias horas debido al tiempo necesario para que el satélite entre en contacto con una estación terrestre y transmita la información, además del posterior procesamiento de los datos.
La propuesta tecnológica incorpora dos elementos principales para acortar esos plazos. Por un lado, plantea utilizar enlaces entre satélites que permitan transmitir la información a estaciones terrestres que, de otro modo, quedarían fuera del alcance directo del satélite. Por otro, prevé integrar capacidades de procesamiento a bordo e inteligencia artificial para analizar la información directamente en órbita y transmitir los resultados a las estaciones terrestres.
El estudio finalizará en otoño y la decisión sobre la ejecución de la misión está prevista antes de que concluya el año. De obtener luz verde, el lanzamiento del satélite podría producirse a finales de 2028.
La misión será desarrollada por un consorcio de socios europeos, aunque tanto su construcción como su operación se realizarán desde Portugal. Entre sus capacidades previstas figura la obtención de imágenes con una resolución nativa inferior a 50 centímetros, la entrega de información prácticamente en tiempo real y el procesamiento inteligente de datos en órbita, tecnologías orientadas a proporcionar capacidades operativas de doble uso (civil y de defensa) para los distintos organismos nacionales.
El programa ERS-EO, impulsado por la ESA y anunciado a finales de 2025 con un presupuesto aproximado de 750 millones de euros, tiene como objetivo reforzar la resiliencia europea mediante el desarrollo de nuevas capacidades de observación de la Tierra aplicables tanto a ámbitos civiles como de defensa y gestión de crisis. Entre sus metas figura la creación de un sistema de observación capaz de ofrecer respuesta casi en tiempo real y tiempos de revisita inferiores a 30 minutos, considerados elementos clave para fortalecer la autonomía espacial europea.











