El pasado 19 de junio culminó con éxito la misión principal inicial de la misión de la Nasa «Emisiones Troposféricas: Monitoreo de la Contaminación» (TEMPO), lanzada en 2023 para medir la calidad del aire que respiramos desde 35.500 kilómetros de altura. Transcurrido los 20 meses de duración y, basándose en la calidad de las mediciones realizadas hasta la fecha, la misión se ha ampliado al menos hasta septiembre de 2026.
La misión TEMPO es la primera de la Nasa en utilizar un espectrómetro para recopilar datos horarios de la calidad del aire de forma continua sobre Norteamérica durante el día. Puede obtener detalles de tan solo unos pocos kilómetros cuadrados, un avance significativo con respecto a satélites anteriores.
Los satélites de la Nasa tienen un largo historial de misiones que se extienden mucho más allá de la fecha límite de la misión principal. “Si bien TEMPO ha completado su misión principal, su vida está lejos de terminar”, dijo Laura Judd, científica física investigadora y miembro del equipo científico de TEMPO en el Centro de Investigación Langley de la Nasa en Hampton, Virginia. “Es un gran salto pasar de las imágenes diarias previas a esta misión a los datos horarios. Estamos aprendiendo continuamente cómo usar estos datos para interpretar cómo cambian las emisiones con el tiempo y cómo rastrear eventos anómalos, como los días con smog en las ciudades o el transporte del humo de los incendios forestales”.
Mediante la medición del dióxido de nitrógeno (NO₂) y el formaldehído (HCHO), TEMPO puede determinar la presencia de ozono cerca de la superficie. El 2 de agosto de 2024, sobre Houston, TEMPO observó niveles de ozono excepcionalmente altos en la zona.
El formaldehído se forma principalmente mediante la oxidación de hidrocarburos, un componente de la producción de ozono, como los que pueden emitir las instalaciones petroquímicas del Canal de Navegación de Houston.
Cuando la calidad del aire se ve alterada por el smog, el humo de incendios forestales, el polvo o las emisiones del tráfico vehicular y de las centrales eléctricas, TEMPO detecta los gases traza que conllevan dichos efectos. Estos incluyen el dióxido de nitrógeno, el ozono y el formaldehído en la troposfera, la capa más baja de la atmósfera terrestre.
Un avance importante durante la misión principal ha sido la prueba exitosa de la entrega de datos en menos de tres horas con la ayuda del Grupo de Trabajo de Necesidades Satelital de la Nasa. Esta información permite a los responsables de la toma de decisiones y al personal de primera respuesta emitir alertas oportunas sobre la calidad del aire y ayudar al público a reducir la exposición al aire libre en épocas de mayor contaminación, afirmó Hazem Mahmoud, científico principal de datos del Centro de Datos de Ciencias Atmosféricas de la Nasa, ubicado en el Centro de Investigación Langley.











