Europa podría enviar a un astronauta al espacio a bordo de una nave impulsada por un cohete europeo dentro de aproximadamente 10 años. Así lo ha señalado el director general de la Agencia Espacial Europea (ESA), Josef Aschbacher, durante su intervención en el New Economy Forum, en la que ha situado en torno a 2036 el horizonte para que el continente disponga de capacidad propia de transporte tripulado.
El responsable de la ESA ha explicado que Europa cuenta ya con una parte importante de las capacidades necesarias para desarrollar esta actividad, pero todavía no puede lanzar astronautas por sus propios medios. Dispone de lanzadores como Ariane 6 y Vega C, participa en el programa Artemis con el Módulo de Servicio Europeo y cuenta con experiencia en vuelos espaciales tripulados, pero “necesita dar el siguiente paso y desarrollar un sistema propio de transporte de astronautas”.
Aschbacher ha cifrado en unos 5.000 millones de euros el coste estimado de este objetivo. La decisión corresponde a los Estados miembros, que deberán valorar la propuesta y determinar si respaldan el desarrollo de esta capacidad. El director general ha planteado que Europa debe empezar por disponer de un sistema que permita llevar astronautas a la órbita baja terrestre y, posteriormente, avanzar hacia capacidades que hagan posible participar en misiones lunares y, más adelante, a Marte.
La iniciativa responde a una cuestión de autonomía estratégica. Para Aschbacher, “Europa no puede depender indefinidamente de otros socios para acceder al espacio tripulado, especialmente en un momento en el que las infraestructuras espaciales tienen una importancia creciente para la seguridad, la resiliencia y la competitividad”.
Reforzar las capacidades europeas
El transporte de astronautas es una de las prioridades que Aschbacher ha situado en el marco de la evolución del programa espacial europeo. El director general ha defendido la necesidad de reforzar las capacidades propias en seguridad y defensa, exploración, comercialización y cooperación entre la ESA y la Unión Europea.
En el ámbito de la exploración, los cambios en los planes de Estados Unidos, con el aplazamiento indefinido de la estación Gateway y la cancelación del programa Mars Sample Return, pueden abrir nuevas oportunidades para que Europa desarrolle capacidades propias y asuma un papel más relevante en futuras misiones. Aschbacher ha señalado que estos cambios obligan a revisar las opciones disponibles y a decidir qué papel quiere desempeñar Europa.
Otro de los ámbitos en los que la ESA quiere avanzar es el desarrollo de estaciones comerciales en órbita baja terrestre. Estados Unidos cuenta con tres operadores que trabajan en plataformas de este tipo. Europa podría optar por contratar el acceso a esas instalaciones o impulsar una infraestructura propia. En cualquier caso, Aschbacher ha apuntado que estas estaciones podrían combinar la presencia de astronautas con operaciones principalmente robotizadas y contar con la participación de socios internacionales, como Japón o Emiratos Árabes Unidos.
Lanzadores reutilizables
La autonomía europea también pasa por mejorar la competitividad de sus lanzadores. Aschbacher ha defendido la continuidad de Ariane 6, que considera un sistema importante para Europa, pero ha insistido en que la reutilización puede contribuir a reducir los costes de acceso al espacio.
La ESA ha seleccionado cuatro candidatos entre las 12 propuestas iniciales para trabajar en el desarrollo de nuevos lanzadores reutilizables, uno de ellos la española PLD Space. La Agencia prevé participar como cliente y apoyar financieramente estos desarrollos.
El objetivo es que Europa mantenga una posición competitiva en un mercado en el que la reutilización está ganando peso. Para Aschbacher, contar con lanzadores más eficientes será también necesario para sostener las futuras ambiciones europeas en exploración y transporte espacial.











