El satélite CRISTAL, diseñado para medir y vigilar los cambios en el hielo y la nieve de las regiones polares, ha completado su ensamblaje y avanza hacia una nueva fase de ensayos para comprobar su preparación de cara al lanzamiento y a las condiciones del espacio. Los trabajos de integración finalizaron en septiembre en las instalaciones de Airbus en Friedrichshafen, Alemania. Desde entonces, los equipos técnicos han comenzado a verificar el funcionamiento de sus sistemas y subsistemas, con pruebas como el primer despliegue de sus paneles solares.
Este ensayo permite comprobar que los mecanismos y las secuencias de software funcionan de forma coordinada para desplegar correctamente las alas solares una vez que el satélite se encuentre en órbita. También se ha verificado, en colaboración con el proveedor de servicios de lanzamiento AVIO, la compatibilidad de CRISTAL con el adaptador que lo sujetará al cohete, así como el funcionamiento del mecanismo que permitirá su separación tras el lanzamiento.
En paralelo, el proyecto ha celebrado una revisión intermedia del estado de cualificación. Esta evaluación ha examinado el grado de cualificación y verificación de los equipos, instrumentos y subsistemas antes de iniciar las pruebas de cualificación del satélite completo.
El responsable del proyecto CRISTAL en la Agencia Espacial Europea (ESA), Kristof Gantois, ha valorado positivamente los resultados obtenidos y ha agradecido el trabajo de los equipos implicados. Según ha señalado, estos avances permiten preparar la siguiente etapa de ensayos.
Próxima etapa: pruebas ambientales
Tras finalizar los trabajos actuales en Friedrichshafen, el satélite será trasladado a las instalaciones de la ESA en Países Bajos. Allí pasará buena parte de 2027 sometido a una campaña de pruebas ambientales destinadas a comprobar que puede soportar tanto las condiciones del despegue como las exigencias de su funcionamiento en el entorno espacial.
El lanzamiento de CRISTAL está previsto para finales de 2027 o principios de 2028. La misión será la primera de la ampliación de las misiones Sentinel del programa europeo Copernicus en alcanzar la órbita.
CRISTAL, acrónimo de Copernicus Polar Ice and Snow Topography Altimeter, incorporará el primer altímetro radar de doble frecuencia de este tipo, junto con un radiómetro de microondas. Ambos instrumentos permitirán medir y seguir la evolución del espesor del hielo marino, la profundidad de la nieve acumulada sobre él y la elevación de las capas de hielo.
La misión dará continuidad durante al menos las dos próximas décadas a los registros de altimetría radar sobre la elevación del hielo y los cambios topográficos. Para ello, tomará el relevo de misiones anteriores, entre ellas CryoSat, el satélite de investigación de la ESA dedicado al estudio del hielo terrestre.
La continuidad de las observaciones se apoyará también en CRISTAL-B, cuyo lanzamiento está previsto hacia el final de la vida operativa de CRISTAL-A. Esta planificación busca mantener las mediciones y asegurar la disponibilidad de datos para estudiar la evolución de las regiones polares y sus repercusiones en el planeta.
Además de su contribución a la investigación climática, CRISTAL proporcionará información para actividades marítimas en los océanos polares, aplicaciones relacionadas con las aguas costeras y continentales y la vigilancia de la topografía oceánica. Sus mediciones precisas del hielo ayudarán a comprender mejor los procesos climáticos y sus efectos.
Con el ensamblaje concluido y las primeras pruebas superadas, el satélite avanza hacia la campaña ambiental que deberá confirmar su preparación para el lanzamiento y su futura misión de observación de la Tierra.











