La Agencia Espacial Europea (ESA), en colaboración con el Instituto Meteorológico Finlandés y distintos socios industriales del país, avanza en el desarrollo de una nueva estación avanzada de observación de la Tierra en Sodankylä, en el extremo norte de la Laponia finlandesa. El proyecto contempla la incorporación de tecnologías de medición ambiental de última generación, entre ellas un dirigible de alta tecnología equipado con sensores para realizar campañas regionales de observación.
El emplazamiento se encuentra en el Centro Espacial Ártico del Instituto Meteorológico Finlandés, situado muy por encima del Círculo Polar Ártico. Rodeado por extensos bosques boreales y sometido a largos inviernos y cortas temporadas de crecimiento, el entorno representa de forma significativa el bioma boreal, considerado el ecosistema terrestre más extenso del planeta y presente en regiones del norte de Canadá, Escandinavia y Rusia.
La ESA considera que este enclave constituye un laboratorio natural especialmente adecuado para seguir desarrollando capacidades de observación terrestre mediante satélites y sensores avanzados destinados a monitorizar, comprender y prever las tendencias medioambientales del Ártico.
El proyecto prevé transformar las instalaciones actuales en un “supersitio” de referencia para la investigación ambiental y la validación de tecnologías espaciales. Entre los nuevos sistemas aprobados por la ESA destacan un radiómetro multifrecuencia instalado en torre y nuevos sensores destinados a la medición de gases de efecto invernadero.
Asimismo, se desarrollarán campañas regionales de observación aérea mediante un dirigible teledirigido con capacidad para operar hasta 12 horas. Esta plataforma permitirá elaborar el primer mapa tridimensional de la vegetación que rodea la región de Sodankylä.
Según explicó Malcolm Davidson, responsable de la sección de Campañas de Observación de la Tierra de la ESA, este nuevo centro desempeñará un papel relevante en el desarrollo de las capacidades europeas de monitorización del Ártico desde el espacio. Entre las futuras misiones vinculadas a esta labor citó la misión Copernicus de monitorización de dióxido de carbono antropogénico y el sistema de observación radar en banda L para Europa, ambas integradas en las futuras misiones de expansión Sentinel del programa Copernicus.
Davidson destacó además que, debido a la gran extensión del Ártico y a su escasa población, los satélites de observación terrestre resultan esenciales para cartografiar y supervisar esta región especialmente sensible desde el punto de vista climático y medioambiental.
Por su parte, Hannakaisa Lindqvist, responsable del proyecto en representación del Instituto Meteorológico Finlandés, señaló que las nuevas capacidades permitirán profundizar en el conocimiento sobre el funcionamiento de los bosques boreales y su respuesta a los cambios ambientales. Además, facilitarán la comparación entre mediciones realizadas sobre el terreno y los datos obtenidos por satélite.
El nuevo centro también busca impulsar el ecosistema tecnológico y espacial finlandés. Las instalaciones permitirán a empresas locales desarrollar y validar nuevas soluciones de detección ambiental, comparando sus sistemas con sensores de referencia ya operativos en el emplazamiento.
La iniciativa cuenta además con la participación del proyecto SpaceEconomy, la estrategia finlandesa destinada a fortalecer el ecosistema espacial nacional y fomentar la incorporación de compañías ajenas tradicionalmente al sector espacial. En este contexto, ESA Phi-Lab Finland también mantiene una presencia destacada en el desarrollo del proyecto.
Tras los acuerdos iniciales y la firma de un contrato durante el Living Planet Symposium de la ESA celebrado el pasado año, la agencia europea se encuentra ya en la fase de adquisición e instalación de los nuevos instrumentos, además de preparar las campañas aéreas de observación que se desarrollarán dentro del programa FutureEO.











