El UPMSat-3, el nuevo microsatélite desarrollado por el Instituto Universitario «Ignacio Da Riva» (IDR/UPM) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), ha completado con éxito su integración, un hito que marca el inicio de la fase final de ensayos y preparación antes de su puesta en órbita. El lanzamiento está previsto para el último trimestre de 2026 desde el puerto espacial de Andøya, en Noruega.
Se trata del tercer microsatélite desarrollado por el IDR/UPM, tras las misiones UPMSat-1 y UPMSat-2. Con una masa cercana a los 20 kilogramos y diseñado para operar en una órbita heliosíncrona de aproximadamente 500 kilómetros de altitud, el proyecto persigue un doble objetivo: impulsar la investigación espacial y servir como plataforma de formación práctica para las nuevas generaciones de ingenieros.
El programa continúa la trayectoria de la Universidad Politécnica de Madrid en el desarrollo de misiones espaciales y pone de manifiesto la estrecha relación entre investigación y docencia que caracteriza tanto al IDR/UPM como a la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio (ETSIAE). Durante todas las fases del proyecto, estudiantes de grado, máster y doctorado han participado junto a investigadores y profesores en tareas de diseño, fabricación, integración y ensayos del satélite.
El carácter multidisciplinar de la misión también se refleja en la participación de estudiantes y personal de otras escuelas de la UPM, entre ellas la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Informáticos (ETSIINF), la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación (ETSIT) y la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Sistemas Informáticos (ETSISI).
La directora del programa UPMSat, Elena Roibás, destacó el valor formativo de esta iniciativa al señalar que «uno de los mayores orgullos de este programa es ver cómo nuestros estudiantes crecen profesionalmente a medida que el satélite avanza y toma forma». En este sentido, subrayó que trabajar en un satélite destinado a viajar al espacio supone enfrentarse a decisiones con consecuencias reales, lo que favorece el desarrollo de la responsabilidad y el trabajo en equipo.
Plataforma para validar nuevas tecnologías
Además de su dimensión educativa, UPMSat-3 funcionará como un laboratorio tecnológico en órbita. Entre las cargas útiles y experimentos embarcados figura un radiómetro fotónico destinado a la observación del fondo cósmico de microondas, nuevas tecnologías basadas en fotónica integrada y un transpondedor de comunicaciones para radioaficionados que permitirá mantener la colaboración con AMSAT-EA y con la comunidad internacional de radioaficionados.
La misión también validará en vuelo algoritmos avanzados de determinación y control de actitud desarrollados por investigadores del IDR/UPM, capaces de proporcionar al satélite un elevado grado de autonomía para conocer y controlar su orientación en el espacio.
Otro de los desarrollos que se pondrán a prueba será un sistema de despliegue de paneles solares basado en materiales con memoria de forma. Estos actuadores no explosivos, reutilizables y de bajo choque mecánico buscan aumentar la fiabilidad del sistema al reducir los esfuerzos transmitidos a la estructura y a los equipos embarcados.
Asimismo, el sistema de gestión y almacenamiento de energía constituye un experimento por sí mismo. Se trata de un módulo miniaturizado diseñado para gestionar la generación, almacenamiento y distribución de potencia con una masa reducida, lo que amplía sus posibilidades de aplicación en futuras misiones de pequeños satélites.
El proyecto incorpora además desarrollos tecnológicos de empresas del sector espacial como DHV Technology, OCCAM Space e HYDRA Space, y cuenta con el apoyo de la Comunidad de Madrid y del patrocinador MISUMI.
Superada una de las fases más críticas
La integración del satélite ha supuesto uno de los momentos más exigentes de la misión. Durante los últimos meses, el equipo ha completado el ensamblaje y la verificación conjunta de todos los subsistemas, incluidos la estructura, el sistema de potencia, los ordenadores de a bordo, el control de actitud, las comunicaciones y los experimentos científicos.
Tras numerosas pruebas funcionales y verificaciones, el equipo ha confirmado el correcto funcionamiento del conjunto como un único sistema, dejando la plataforma preparada para afrontar la campaña de ensayos ambientales.
«Ver el satélite completamente integrado y operativo es la recompensa a varios años de trabajo. Detrás de este hito hay cientos de horas de diseño, fabricación, ensayos y superación de desafíos. Ahora afrontamos con ilusión la campaña final de ensayos que nos acercará al lanzamiento», señalaron desde el equipo del proyecto.
La siguiente etapa consistirá en la realización de los ensayos ambientales de aptitud, destinados a certificar que el satélite puede soportar las condiciones extremas del lanzamiento y del entorno espacial. Entre ellos figuran las pruebas de vibración y de vacío térmico (TVAC), consideradas esenciales en la calificación de cualquier misión espacial.
Estos ensayos se desarrollarán en las instalaciones del Instituto Universitario «Ignacio Da Riva», situadas en el Campus de Montegancedo de la UPM. La universidad destaca que esta infraestructura convierte al IDR en uno de los pocos centros universitarios españoles con capacidad para ejecutar con medios propios campañas completas de ensayos ambientales de satélites.
Una vez finalizadas estas pruebas, el UPMSat-3 será trasladado al puerto espacial de Andøya para su integración en el lanzador. Si se cumplen los plazos previstos, el microsatélite iniciará su misión durante el último trimestre de 2026, culminando varios años de trabajo conjunto entre investigadores, estudiantes y colaboradores industriales.











