El sector de la observación terrestre desde el espacio está experimentando un avance significativo en Europa, impulsado por la creciente demanda en ámbitos como el cambio climático, la seguridad y la defensa. Este desarrollo ha generado nuevas oportunidades de mercado, favoreciendo la aparición de alianzas estratégicas entre instituciones, agencias espaciales y empresas privadas.
En el reciente panel sobre el futuro de la observación terrestre en Europa, celebrado en el Small Satellites & Services International Forum (SSSIF2025), moderado por Juan Tomás Hernani, CEO de Satlantis, con la participación de figuras clave del sector, se abordaron los retos y avances de la industria. Entre los asistentes destacaron Guiseppe Borgui, de la ESA, Marco Gómez-Jenkins, de Supersharp, Agustinas Lubys, de Nanoavionics, y Grzegorg Brona, de Creotech y Cecilia Hernández, de la Agencia Espacial Española (AEE).
Uno de los temas centrales fue la constelación Atlántica, una iniciativa ibérica que busca mejorar las capacidades de observación en la región. Los expertos destacaron la importancia de la aceleración en el despliegue de satélites para obtener información valiosa cuanto antes. «El sector necesita aprender rápidamente de la operación de estos satélites y optimizar los procesos de análisis de datos», afirmaron.
Por su parte, la representante de la Agencia Espacial Española subrayó la relevancia de esta iniciativa dentro de los planes de recuperación económica y tecnológica del país. «El apoyo a las constelaciones de observación es clave para garantizar que España cuente con datos fiables y actualizados sobre fenómenos como incendios forestales, sequías e inundaciones», señaló.
Desde el punto de vista industrial, empresas como Creotech han logrado contratos históricos en el sector, como el adjudicado recientemente por Polonia para el desarrollo de una constelación de pequeños satélites por un valor de 120 millones de euros. Brona explicó cómo este éxito ha sido resultado de una estrategia de colaboración con instituciones gubernamentales y la inversión en tecnología de vanguardia. «Hemos trabajado con las autoridades polacas desde hace años, alineando nuestras capacidades con las necesidades nacionales», indicó.
En este contexto, la Agencia Espacial Europea (ESA) está desempeñando un papel clave en la coordinación de las capacidades de observación de la región. A través de iniciativas como la plataforma PhiLab y programas de aceleración para startups espaciales, la ESA está fomentando la innovación y la integración de capacidades entre distintos países europeos.
El futuro de la observación terrestre en Europa pasa por la colaboración entre el sector público y privado, la implementación de nuevas tecnologías y la aceleración en el despliegue de constelaciones. Con una demanda creciente de datos precisos y en tiempo real, el sector se encuentra en una etapa de expansión clave para la soberanía tecnológica europea.











