La Unión Europea y la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) publican sus respectivas guías de seguridad sobre el uso de combustible en la aviación ante el marco internacional generado por la crisis del Oriente Medio y el Golfo Pérsico.
La situación actual ha afectado al suministro de combustible Jet A-1, que se utiliza tradicionalmente en Europa. Por ello, los actores del sector de la aviación y del suministro de combustible están analizando la viabilidad de utilizar combustible Jet A, procedente de otras regiones del mundo, para paliar una posible escasez.
En este contexto, la EASA ha publicado un Boletín de Información de Seguridad (SIB) para orientar a los agentes de la aviación sobre la gestión segura del combustible de grado Jet A en un entorno Jet A-1.
El combustible Jet A ya se utiliza en Norteamérica, incluso en vuelos con destino a Europa. Su posible introducción en mercados que tradicionalmente utilizan Jet A-1 requiere una gestión adecuada. Los operadores deben conocer las diferencias en las propiedades de ambos combustibles (en particular, el Jet A tiene un punto de congelación máximo más alto que el Jet A-1).
La EASA considera necesario revisar los procedimientos operativos de los operadores aéreos, los controles de manejo de combustible para aeródromos y servicios de asistencia en tierra, así como la comunicación entre las organizaciones, para garantizar una correcta gestión de todos los riesgos derivados de estas diferencias.
Por su parte, la Comisión Europea también publica una guía que aclara las flexibilidades contempladas en las normas vigentes de la UE que pueden ayudar a mitigar el impacto de la crisis en el sector de la aviación.











