La Asociación de Líneas Aéreas (ALA) advierte de que el aumento de los costes derivados de las obligaciones medioambientales puede comprometer la competitividad de las compañías y la asequibilidad del transporte aéreo. La organización, que representa el 85% del tráfico aéreo en España, pide que la revisión del Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (ETS) tenga en cuenta el sobrecoste de los combustibles sostenibles de aviación (SAF) y establezca mecanismos de apoyo para acelerar su implantación.
Según ALA, el SAF cuesta entre tres y ocho veces más que el combustible convencional. La asociación considera insuficientes los 110 millones de derechos adicionales reservados para incentivar su utilización y propone elevar esa cantidad hasta los 500 millones, con el objetivo de compensar los costes que las aerolíneas deben asumir por las obligaciones del reglamento europeo RefuelEU.
La organización también alerta del efecto que tendría ampliar el ámbito geográfico de aplicación de la normativa hasta los 5.000 kilómetros desde el centro de Europa. A su juicio, este cambio podría poner en riesgo la continuidad de CORSIA, el sistema global de compensación y reducción de emisiones de la aviación auspiciado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
Además, reclama al Gobierno español medidas para incentivar tanto la producción como el consumo de SAF y facilitar la transición energética del sector. ALA sostiene que la acumulación de exigencias medioambientales y los costes asociados a su cumplimiento pueden afectar a la conectividad aérea, especialmente en países como España, cuya economía depende en gran medida del turismo.
Las aerolíneas prevén un invierno de crecimiento
Las advertencias sobre los costes llegan en un momento en el que las compañías mantienen sus previsiones de crecimiento. ALA estima que las aerolíneas han programado 145,6 millones de plazas para la temporada de invierno 2026-2027, comprendida entre octubre de 2026 y marzo de 2027. La cifra representa un incremento del 5,5% respecto al mismo periodo del año anterior.
La asociación considera que esta evolución puede contribuir a cerrar 2026 con un nuevo máximo histórico de pasajeros, aunque insiste en que las previsiones deben interpretarse con cautela por la incertidumbre internacional y la evolución del precio del combustible. Entre enero y septiembre, el tráfico aéreo alcanzó los 257 millones de pasajeros, un 4,1% más que en los mismos nueve meses del ejercicio anterior.
El presidente de ALA, Javier Gándara, ha señalado que estos datos confirman la continuidad de una senda positiva para el sector, pero ha advertido del impacto que las tensiones geopolíticas y el encarecimiento del queroseno están teniendo sobre la rentabilidad de las aerolíneas. En particular, ha apuntado al aumento del diferencial entre el precio del combustible refinado y el del crudo, conocido como crack spread, que está reduciendo los márgenes de las compañías a escala mundial. La falta de visibilidad sobre la duración de esta situación añade, según Gándara, un nuevo factor de incertidumbre a las perspectivas del sector.
El coste del SAF, un obstáculo para su despliegue
El combustible sostenible de aviación constituye una de las vías para reducir las emisiones del transporte aéreo. Según la información facilitada por ALA, puede rebajar entre un 80% y un 100% las emisiones de CO2 a lo largo de su ciclo de vida y mezclarse con queroseno convencional sin necesidad de modificar las aeronaves actuales.
Sin embargo, su precio y la disponibilidad limitada de suministro dificultan su incorporación a mayor escala. La situación es especialmente relevante en el caso de los combustibles sintéticos, conocidos como e-SAF.
Las obligaciones de uso también aumentarán progresivamente: la proporción exigida de SAF pasará del 2% actual al 20% en 2035. Para ALA, esta evolución hace necesario que las administraciones acompañen las exigencias regulatorias con incentivos que permitan ampliar la producción y el consumo de estos combustibles.
Gándara ha reiterado el compromiso del sector aéreo con el objetivo de alcanzar las emisiones netas cero en 2050, pero ha reclamado que la transición ambiental tenga en cuenta su viabilidad económica. La asociación considera que, sin medidas de apoyo, el coste de la descarbonización podría repercutir en la asequibilidad del transporte aéreo.











