“En el marco de la política espacial nacional, la primera misión para comenzar la construcción de la Base Lunar despegará el próximo mes de diciembre”, anunció este lunes en la red social X el administrador de la Nasa, Jared Isaacman. “A partir de 2027, le seguirán módulos de aterrizaje y vehículos exploradores robóticos con una frecuencia casi mensual”, añadió Isaacman.
El ingeniero español Carlos García Galán fue nombrado a finales del pasado mes de marzo director ejecutivo de Moon Base, programa destinado a desarrollar una base permanente en la superficie de la Luna, dentro del proyecto Artemisa. Dos meses después, durante un evento sobre la Base Lunar celebrado en la sede de la Nasa en Washington, la agencia anunció nuevos contratos para vehículos lunares tripulados y módulos de carga no tripulados con destino a la Luna. Los líderes de la Nasa también compartieron los plazos de lanzamiento previstos y los próximos hitos para las primeras misiones de infraestructura y exploración de la Base Lunar en la región del Polo Sur lunar, previas a los alunizajes de los astronautas del programa Artemisa.
“La Base Lunar será el primer puesto avanzado de EEUU y de la humanidad en otro mundo celestial”, declaró entonces el administrador de la Nasa. “Cada misión, tripulada o no, será una oportunidad de aprendizaje a medida que regresemos a la superficie lunar, construyamos la infraestructura necesaria para permanecer allí y dominemos las habilidades requeridas para vivir y operar en uno de los entornos más exigentes y peligrosos imaginables”.
Como informó este periódico, la Nasa anunció durante aquel evento el primer lanzamiento de la Base Lunar para este otoño con una misión que utilizará el módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 1 Endurance de Blue Origin para transportar cargas útiles de la Nasa. El equipo incluirá el instrumento Cámaras Estéreo para Estudios de la Superficie Lunar (LSS) para analizar la interacción de los propulsores con la superficie lunar, y el Conjunto Retroreflectante Láser (LRA), que ayuda a las naves espaciales en órbita a determinar una ubicación más precisa mediante luz láser reflejada. La misión aterrizará en la Cresta de Conexión Shackleton para demostrar capacidades que reduzcan el riesgo en futuras misiones tripuladas de aterrizaje Artemisa en 2028.











