El director de la Agencia Espacial Española (AEE), Juan Carlos Cortés, ha sido elegido por unanimidad presidente del Consejo de la Agencia Espacial Europea (ESA), el principal órgano ejecutivo de la organización intergubernamental que agrupa a 23 Estados miembros. La designación se ha producido tras la reunión celebrada en Interlaken (Suiza), en un contexto marcado por la creciente relevancia estratégica del espacio en el ámbito global.
La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, ha subrayado que este nombramiento evidencia que “España sigue consolidándose como un actor relevante en el ámbito espacial”, en línea con el incremento sostenido de su participación en programas europeos.
La presidencia del Consejo de la ESA sitúa a Cortés al frente de la gobernanza de la organización en una etapa especialmente sensible. El entorno geopolítico actual, caracterizado por una creciente dimensión de seguridad y defensa en el sector espacial —tradicionalmente de naturaleza dual—, exige a Europa acelerar la toma de decisiones para mantener su posición como potencia espacial global.
En este contexto, el papel del Consejo resulta determinante para orientar las prioridades estratégicas, coordinar los intereses de los Estados miembros y garantizar la ejecución de los programas en curso.
Segundo español al frente del Consejo en más de medio siglo
Ingeniero aeronáutico por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), Juan Carlos Cortés se convierte en el segundo español en asumir esta responsabilidad en los más de 50 años de historia de la ESA, tras Maurici Lucena en 2008. Su elección se apoya en una trayectoria consolidada dentro del ecosistema aeroespacial europeo. En marzo de 2024 fue nombrado vicepresidente del Consejo de la ESA, cargo que ha desempeñado hasta su reciente designación. Además, ha ejercido como jefe de la Delegación española en la agencia y vicepresidente del Comité de Relaciones Internacionales.
Desde mayo de 2024, dirige la Agencia Espacial Española, responsabilidad que compatibilizará con la presidencia del Consejo. A lo largo de su carrera, Cortés ha ocupado posiciones clave en el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), donde ha desempeñado funciones como director de Espacio, Grandes Infraestructuras Científicas y Programas Duales. Desde esta posición contribuyó a reforzar el liderazgo tecnológico-industrial español en grandes infraestructuras científicas, así como a impulsar el desarrollo de tecnologías duales y el Plan Tecnológico Aeronáutico (PTA).
Asimismo, como director de Programas Internacionales y de Mercados Innovadores Globales, promovió la participación española en el Programa Marco de I+D de la Unión Europea y fortaleció la cooperación tecnológica en iniciativas como EUREKA e IBEROEKA, ampliando la red internacional del CDTI.
En paralelo, mantiene responsabilidades en distintos órganos estratégicos, como el Comité Horizontal de Gestión del Programa Espacial Europeo (UE 2021–2027), así como en los consejos de administración de Hisdesat e Hispasat.
España incrementa su apuesta por la ESA
El nombramiento de Cortés se produce en un contexto de creciente implicación de España en la Agencia Espacial Europea. En los últimos años, el país ha elevado de forma significativa su contribución financiera, pasando de 300 millones de euros anuales a 455 millones de euros al año para el próximo periodo de cinco años.
Este refuerzo presupuestario se traduce en una mayor participación en áreas estratégicas como las misiones científicas y de exploración, la observación de la Tierra y monitorización del clima, los sistemas de navegación y posicionamiento, así como la conectividad y las comunicaciones seguras, incluyendo su implicación en el programa IRIS².
A ello se suman ámbitos clave como la seguridad y sostenibilidad espacial, la vigilancia del entorno orbital y el desarrollo de capacidades de transporte espacial y acceso al espacio.
La elección de Juan Carlos Cortés al frente del Consejo de la ESA supone un nuevo hito en la presencia institucional de España en el ecosistema espacial europeo. Más allá del carácter simbólico, el nombramiento refuerza la capacidad de influencia del país en la definición de prioridades estratégicas en un sector cada vez más vinculado a la autonomía tecnológica, la seguridad y la competitividad industrial de Europa.











