Una tripulación compuesta exclusivamente por voluntarios en un viaje simulado a Marte “regresó” a la Tierra el pasado lunes, después de haber estado aislada en un pequeño hábitat en el Centro Espacial Johnson en Houston. Su trabajo está contribuyendo a la ciencia que impulsará a la humanidad a la Luna y, finalmente, a Marte.
Las misiones HERA brindan información científica valiosa sobre cómo los humanos pueden responder al confinamiento, las exigentes condiciones de trabajo y vida y los entornos remotos que los astronautas pueden encontrar en misiones al espacio profundo. Estos conocimientos ayudan a la Nasa a prepararse para el próximo gran salto de la humanidad a la Luna y Marte.
La misión comenzó cuando el líder de operaciones de HERA, Ted Babic, hizo sonar la campana fuera del hábitat 10 veces, una ceremonia de despedida para desearle a la tripulación una misión simulada segura y exitosa a Marte. Siete campanas honraron la campaña y tres más marcaron el inicio de la misión, continuando una tradición de larga duración. Al ingresar, Anderson, un ingeniero estructural del Centro de Investigación Langley de la Nasa en Virginia, le dijo al control de misión de HERA: «Vamos a cuidar bien esta nave suya en nuestro viaje».
Un viaje de 45 días
Los miembros de la tripulación del HERA participaron en 18 estudios sobre salud y rendimiento humano, siete de los cuales fueron dirigidos por científicos de fuera de Estados Unidos. Estos estudios internacionales se realizan en colaboración con el Centro Espacial Mohammed Bin Rashid de Emiratos Árabes Unidos y la Agencia Espacial Europea (ESA).
Durante la simulación, la tripulación realizó una variedad de tareas. Cosecharon plantas de un jardín hidropónico, criaron camarones, desplegaron un pequeño satélite cúbico para simular la recopilación de datos, realizaron una «caminata» de realidad virtual en la superficie de Marte y volaron drones simulados en el terreno marciano. Estas actividades están diseñadas para sumergir a la tripulación en la mentalidad centrada en las tareas de los astronautas. Luego, los científicos de la Nasa monitorizaron a la tripulación de HERA para evaluar cómo las tareas rutinarias, junto con el aislamiento y el confinamiento, afectan el comportamiento y el rendimiento.
A medida que avanzaba la misión, el equipo experimentó retrasos cada vez mayores en las comunicaciones con el centro de control, que llegaron a alcanzar los cinco minutos. Esto simula los desafíos que podrían enfrentar los astronautas en Marte, donde los retrasos podrían ser de hasta 20 minutos. Los científicos que estudian a la tripulación de HERA están interesados en ver cómo este grupo en particular crea flujos de trabajo independientes y autónomos, a pesar de este retraso en las comunicaciones.











