Tras completar una serie de vuelos de prueba iniciales a gran y baja altitud, el avión X-59 de la Nasa está sometiéndose a un período de mantenimiento programado dentro de su hangar.
Los equipos del Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la Nasa en Edwards, California, han retirado paneles de la aeronave para examinar su interior con mayor detalle. Esto permite realizar inspecciones visuales exhaustivas para confirmar que todos los sistemas internos funcionan correctamente mientras la aeronave se prepara para la próxima serie de vuelos.
“Las inspecciones son una parte muy importante del proceso de aeronavegabilidad de un avión nuevo”, dijo David Mcallister, jefe de operaciones del X-59. “Tenemos que inspeccionar este avión con más frecuencia que otros, ya que el X-59 integra muchos sistemas por primera vez”. El equipo está aprovechando el período de mantenimiento para buscar interacciones inesperadas entre el hardware, el cableado o el software.
“Este tiempo de inactividad es importante, al igual que la inspección posterior al primer vuelo”, dijo Mcallister. “Nuestras inspecciones son más frecuentes que las de un avión de producción normal como un 737, porque esas aeronaves tienen más historial, así que esos equipos saben qué inspeccionar y cuándo hacerlo. Estamos tratando de construir ese historial, por lo que ajustaremos las acciones de mantenimiento según sea necesario, basándonos en nuestra experiencia”.
La aeronave pronto volverá a surcar los cielos, ya que el equipo mantiene su ritmo de pruebas, con varios días de vuelos conjuntos a diferentes altitudes y velocidades. Esta recopilación continua de datos ayudará a garantizar que el X-59 esté listo para la siguiente serie de pruebas de vuelo, cuyo objetivo es ampliar su rango de velocidad y altitud, conocido como envolvente operativa.











