El Stargazer, un avión L-1011 modificado operado por Northrop Grumman, despegó el pasado jueves de las instalaciones de vuelo de Wallops de la agencia en Virginia rumbo al atolón de Kwajalein, parte de la República de las Islas Marshall en el Océano Pacífico Sur, transportando un cohete cargado con una nave espacial robótica diseñada para elevar el Observatorio Swift Neil Gehrels de la Nasa. En la parte inferior del fuselaje se encontraba uno de los cohetes Pegasus XL de la compañía, con el sistema LINK en su interior.
La Nasa contrató a la empresa Katalyst Space para diseñar y construir el módulo LINK, que se acoplaría con el Swift para elevarlo a una mayor altitud. Las naves espaciales en órbita terrestre baja experimentan una resistencia aerodinámica causada por la atmósfera de nuestro planeta, que reduce gradualmente su altitud si no disponen de sistemas de propulsión para contrarrestar este efecto.
La reciente actividad solar magnificó este efecto en el Swift, que comenzó a hundirse más rápido de lo previsto. Katalyst seleccionó el vehículo de lanzamiento Pegasus XL de Northrop Grumman como el mejor medio para llegar a Swift en un plazo breve, en función de las necesidades orbitales y programáticas.
A finales de este mes, el Stargazer transportará el cohete a una altitud de unos 40.000 pies antes de liberarlo. Tras varios segundos en caída libre, el Pegasus XL encenderá el primero de sus tres motores de cohete, poniendo en órbita el satélite LINK en unos 10 minutos, según informa la Nasa.











