Este miércoles 25 de marzo, los dos primeros satélites de la misión de demostración en órbita Celeste LEO-PNT despegarán a bordo del cohete Electron de Rocket Lab desde el complejo de lanzamiento Māhia de la compañía en Nueva Zelanda.
Celeste desempeñará un papel pionero en el desarrollo de las capacidades de navegación por satélite de Europa. Como primera iniciativa europea de navegación por satélite en órbita terrestre baja (LEO), la misión pondrá a prueba tecnologías de última generación y añadirá nuevas bandas de frecuencia para la navegación por satélite.
Celeste demostrará cómo una capa complementaria que vuele más cerca de la Tierra puede mejorar el sistema Galileo europeo actual en órbita terrestre media (MEO), aumentando la resiliencia general, mejorando su rendimiento y abriendo oportunidades para nuevas capacidades de servicio directamente desde la órbita terrestre baja (LEO).
La misión Celeste es la iniciativa de la ESA para LEO-PNT (Posicionamiento, Navegación y Sincronización en Órbita Terrestre Baja) y actualmente se encuentra en su fase de demostración en órbita. Esta primera fase incluye una constelación de demostración de 11 satélites que volarán en órbita terrestre baja para probar señales innovadoras en diversas bandas de frecuencia. Su objetivo es impulsar los conceptos de navegación por satélite para servicios de posicionamiento y sincronización fiables.
La fase de demostración en órbita del Celeste fue aprobada por el Consejo de la ESA a nivel ministerial en 2022. La flota se está desarrollando mediante dos contratos paralelos liderados respectivamente por GMV (España), con OHB (Aleania) como socio principal, y por Thales Alenia Space (Francia) como contratista principal y Thales Alenia Space (Italia) como responsable del segmento espacial. Los dos consorcios involucran a más de 50 entidades de más de 14 países.
Celeste recibió un mayor respaldo del Consejo de la ESA a nivel ministerial en 2025 (CM25) para la implementación de la siguiente fase: la fase preparatoria en órbita LEO-PNT.
Celeste también contribuye a uno de los tres pilares fundamentales de la nueva iniciativa europea de resiliencia espacial (ERS, por sus siglas en inglés) de la ESA, aprobada en la CM25. ERS aborda las necesidades críticas de seguridad y resiliencia de los Estados miembros, al tiempo que sienta las bases para las futuras capacidades espaciales estratégicas europeas.











