La Agencia Espacial Europea (ESA) ha adjudicado a Thales Alenia Space el contrato para el desarrollo de dos satélites de nueva generación Sentinel-1 NG, una misión destinada a garantizar la continuidad y evolución de una de las capacidades de observación de la Tierra más importantes del programa europeo Copernicus.
El contrato, firmado durante el Salón Aeronáutico de Berlín, constituye el primer tramo de un programa valorado en un total de 700 millones de euros. La compañía, participada por Thales (67%) y Leonardo (33%), actuará como contratista principal de la misión, mientras que Airbus Defence and Space será el socio industrial responsable del desarrollo de los avanzados instrumentos radar de apertura sintética (SAR) en banda C.
Sentinel-1 NG forma parte de Copernicus, el componente de observación terrestre del programa espacial de la Unión Europea, gestionado por la Comisión Europea y cofinanciado por la propia UE y la ESA. La agencia europea es responsable del desarrollo y lanzamiento de los satélites, además de operar la mayoría de las misiones y garantizar la disponibilidad de los datos obtenidos.
La futura constelación Sentinel-1 NG tendrá como misión proporcionar información crítica para la protección medioambiental, el seguimiento del cambio climático, la gestión de emergencias y numerosas aplicaciones relacionadas con la vigilancia terrestre y marítima. Los nuevos satélites darán respuesta a las necesidades de los servicios Copernicus dedicados al estudio del clima, la observación de la superficie terrestre y los océanos, así como a los organismos encargados de la seguridad y la respuesta ante catástrofes naturales.
Entre sus aplicaciones figuran la vigilancia marítima, el seguimiento de océanos y masas de hielo, la monitorización de superficies terrestres y la generación de información detallada sobre humedad del suelo, cobertura vegetal, masas forestales y estado de los cultivos. Además, mantendrán una de las principales ventajas de los sistemas radar: la capacidad de observación continua independientemente de las condiciones meteorológicas y de la iluminación solar.
Un salto tecnológico en prestaciones radar
Uno de los aspectos más destacados de Sentinel-1 NG será la evolución de sus capacidades de observación respecto a la generación actual. Los nuevos satélites incorporarán un radar SAR en banda C equipado con una gran antena activa planar de 13,6 metros de longitud por 0,94 metros de anchura. Gracias a nuevas técnicas de adquisición multicanal y a unidades electrónicas modulares desarrolladas por Thales Alenia Space, el sistema permitirá aumentar hasta cuatro veces la resolución geométrica de las imágenes respecto a los Sentinel-1 actuales.
Según los datos facilitados por Airbus, la nueva generación ofrecerá modos de observación con una anchura de barrido de hasta 400 kilómetros, frente a los 250 kilómetros de la generación precedente, al tiempo que mejorará la resolución desde los actuales 5 x 20 metros hasta 5 x 5 metros.
La misión también ampliará su cobertura geográfica hasta ambos polos gracias a sistemas avanzados de direccionamiento activo del haz radar mediante tecnología MAPS (Multiple Aperture Processing Scheme).
Otra de las novedades será la incorporación de modos de polarización cuádruple, especialmente relevantes para aplicaciones avanzadas de monitorización terrestre, así como un modo específico para la observación del hielo marino.
Observación continua para el clima y la seguridad
La tecnología SAR constituye una herramienta fundamental para la observación de la Tierra porque permite obtener imágenes con independencia de la nubosidad o de la ausencia de luz solar. Según Airbus, los nuevos radares generarán información con precisión milimétrica para monitorizar fenómenos como la subida del nivel del mar, los movimientos de los glaciares o las deformaciones del terreno.
Además, la misión incorporará un sistema AIS (Automatic Identification System) destinado a la identificación automática de embarcaciones, reforzando las capacidades de vigilancia marítima, gestión del tráfico naval y seguimiento de actividades en zonas sensibles.
Marc Steckling, responsable de Observación de la Tierra, Ciencia y Exploración Espacial de Airbus Defence and Space, destacó que el contrato garantiza la continuidad de los datos de la misión durante las próximas décadas y permitirá desarrollar nuevas aplicaciones, especialmente en ámbitos como la vigilancia marítima.
El programa estará liderado por Thales Alenia Space Italia como contratista principal y responsable global de la misión. Airbus Defence and Space desarrollará y ensayará el radar SAR en banda C en sus instalaciones de Friedrichshafen, en Alemania.
La participación industrial se extiende a varios países europeos. Thales Alenia Space Bélgica suministrará la unidad de acondicionamiento y distribución de potencia y los sistemas fotovoltaicos; Thales Alenia Space Suiza aportará cámaras para supervisar el despliegue de antenas y paneles solares; Thales Alenia Space España desarrollará la unidad terminal remota y el transpondedor en banda S; mientras que la filial francesa será responsable del sistema de orientación de los paneles solares.
Por su parte, Leonardo suministrará los rastreadores estelares que permitirán determinar con precisión la orientación de los satélites. Además del radar, Airbus también asumirá responsabilidades en los subsistemas mecánicos, térmicos y de propulsión de la plataforma, así como en tareas de ingeniería relacionadas con el rendimiento global de la misión.
Los satélites Sentinel-1 NG estarán construidos sobre la plataforma multimisión MILA, desarrollada por Thales Alenia Space y utilizada ya en otras misiones Copernicus como CHIME, CIMR y ROSE-L. Esta plataforma incorporará medidas específicas para la mitigación de residuos espaciales y garantizará la reentrada controlada de los satélites al final de su vida útil, en línea con los requisitos europeos de sostenibilidad orbital.
La continuidad de la misión Sentinel-1 constituye uno de los pilares de Copernicus, considerado el sistema de observación de la Tierra más avanzado del mundo. Con la llegada de Sentinel-1 NG, Europa busca reforzar sus capacidades de vigilancia ambiental y climática durante las próximas décadas, al tiempo que impulsa una nueva generación de tecnologías radar capaces de ampliar significativamente el alcance y la calidad de los datos obtenidos desde el espacio.











