La misión europea ExoMars 2028 ha alcanzado un nuevo hito con la integración en Turín de los modelos estructurales de sus principales elementos, que ya han sido transferidos a Cannes para iniciar la primera fase de pruebas y verificación. Este avance marca un paso relevante en el desarrollo de una de las misiones de exploración planetaria más ambiciosas impulsadas por la Agencia Espacial Europea (ESA), con contribuciones internacionales, incluida la Nasa.
Con lanzamiento previsto para 2028 y llegada a Marte en 2030, la misión tiene como objetivo investigar la posible existencia de señales de vida bajo la superficie marciana y ampliar el conocimiento sobre el entorno del planeta rojo.
Los modelos estructurales integrados representan la configuración completa de los módulos de vuelo necesarios para transportar de forma segura el rover Rosalind Franklin hasta Marte. Entre ellos se encuentran el Carrier Module, encargado de la fase de crucero entre la Tierra y Marte; el módulo de entrada, descenso y aterrizaje (EDLM); la plataforma de aterrizaje; y el propio rover Rosalind Franklin.
Este vehículo explorador incorpora un taladro capaz de alcanzar hasta dos metros de profundidad con el objetivo de recoger y analizar muestras protegidas de la radiación superficial, en busca de posibles rastros de vida.
Los modelos estructurales desempeñan una función esencial en la validación del diseño mecánico antes de completar el hardware de vuelo definitivo. Gracias a ellos, los ingenieros pueden evaluar el comportamiento de la nave espacial frente a las condiciones extremas que afrontará durante el lanzamiento y las fases críticas de entrada, descenso y aterrizaje sobre Marte.
La campaña de ensayos comenzará en Cannes con pruebas de vibración y acústicas destinadas a reproducir el entorno dinámico del lanzamiento. Posteriormente, las actividades continuarán en Turín con pruebas de choque, separación y ensayos estructurales estáticos.
Una vez completada esta fase, el modelo de vuelo completamente integrado, denominado Proto-Flight Model (PFM), será sometido en Cannes a nuevas pruebas de vacío térmico, vibración, acústica, compatibilidad electromagnética y equilibrado dinámico. El objetivo de este proceso es reducir riesgos y garantizar los niveles de fiabilidad requeridos para una misión de exploración del espacio profundo de esta complejidad.
En el plano industrial, Thales Alenia Space desempeña un papel central como contratista principal de la misión, liderando la organización industrial y la integración del sistema. La compañía es responsable del diseño y desarrollo del módulo EDLM, así como de varios subsistemas clave, entre ellos el ordenador de a bordo y el radar altímetro. También dirige las actividades de ensamblaje, integración y pruebas, además de gestionar la adaptación de elementos previamente desarrollados, como el Carrier Module y el rover.
El programa cuenta además con una amplia cooperación industrial internacional. Airbus Defence and Space en Reino Unido es responsable del rover y de la plataforma de aterrizaje, además de aportar sistemas mecánicos, térmicos y de propulsión para la fase final de descenso. Leonardo contribuye con tecnologías clave, entre ellas el taladro del rover.
Por su parte, ArianeGroup desarrolla el escudo frontal y parte de la protección térmica del aeroshell, mientras que OHB es responsable del Carrier Module y ALTEC del Centro de Control de Operaciones del Rover. Además, Thales Alenia Space en España ha suministrado las unidades electrónicas ADE del rover, encargadas de controlar el despliegue de los paneles solares, el movimiento de la cámara y los motores de las seis ruedas del vehículo.
Con el traslado de los modelos estructurales a Cannes, ExoMars 2028 entra en una nueva etapa de pruebas y calificación que permitirá seguir avanzando en una misión destinada a responder una de las grandes preguntas de la exploración espacial: si alguna vez existió vida en Marte.











