La nave de carga rusa Progress MS-25 abandonó la Estación Espacial internacional (ISS) para dejar sitio a la Progress MS-27, que tiene previsto su lanzamiento este jueves a bordo de un cohete Soyuz desde el cosmódromo de Baikonur en Kazajstán, y sus restos cayeron al Océano Pacífico, informó la agencia espacial rusa Roscosmos.
La nave espacial rusa de carga Progress MS-25 lanzada a primeros del pasado mes de diciembre a bordo de un cohete Soyuz desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajstán, llegó al módulo Poisk de la ISS con tres toneladas de alimentos, combustible y suministros para la tripulación de la Expedición 70 a bordo de la estación.
Su permanencia acoplada a la ISS, como informó entonces este diario, estaba programada por unos seis meses, justamente como así ha sido. Roscosmos, según informó la agencia Tass, indicó que la nave Progress MS-25 entró en la atmósfera y gran parte se desintegró. Los elementos estructurales no quemados de la nave cayeron en una zona no navegable en el sur del Océano Pacífico.











