La Nasa, a través de su Centro Marshall de Vuelos Espaciales (MSFC) ha adjudicado a United Launch Alliance (ULA) la construcción de la etapa superior del cohete Space Launch System (SLS) de las misiones Artemisa IV y V, cuyos lanzamientos están previstos a partir del año 2028, según hizo público el pasado vienes el órgano de comunicación de contratos y adjudicaciones del Gobierno de EEUU.
La noticia fue conocida una semana después de que el administrador de la Nasa, Jared Isaacman, anunciara la reforma el programa Artemisa y aplazara a 2028 el alunizaje de una nave tripulada. Como informó este diario la pasada semana, tras los problemas surgidos ante el lanzamiento de la misión Artemisa II, previsto inicialmente para el 6 de marzo de este 2026 y luego aplazado al próximo mes de abril, la Nasa anunció una revisión de su programa lunar Artemisa, agregando una misión en 2027 (Artemisa III) para probar técnicas de acoplamiento en el espacio que, según los funcionarios, aumentarían las probabilidades de que los astronautas aterricen con éxito a la superficie lunar en 2028. De esta forma, el primer alunizaje tripulado estadounidense desde 1972 se ha pospuesto ahora a 2028, con dos intentos previstos ese año (Artemisa IV y V).
“La idea es reducir la complejidad al máximo”, declaró Isaacman durante una rueda de prensa en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida, el pasado 27 de febrero. “Queremos acelerar la fabricación, incorporar el hardware y aumentar la tasa de lanzamiento, lo que obviamente también implica una consideración directa de seguridad”.
“Por lo tanto, queremos realizar las misiones de aterrizaje con una configuración de ascenso a la Tierra lo más parecida posible a la del ‘Bloque 1’. Esto significa utilizar una etapa superior y sistemas de plataforma lo más parecidos posible a la configuración del ‘Bloque 1’. Trabajaremos con nuestros socios que han estado desarrollando la configuración de bloque evolucionada de estos sistemas para tomar las medidas necesarias para alinear sus esfuerzos hacia este objetivo y anunciar los detalles de esos cambios una vez finalizados. Adoptaremos un enfoque similar para las operaciones EVA en el espacio, el aterrizaje y la superficie, a medida que evolucionamos la secuencia de misiones en el espíritu de la mentalidad del Apolo, que fue obsesionado con la confiabilidad del sistema y la seguridad de la tripulación como claves para el éxito de la misión”, dijo Isaacman.











