María Heras (23 años) representa una nueva generación de pilotos formados bajo modelos académicos que combinan la base universitaria con la instrucción aeronáutica avanzada. Graduada en GyOTA (Gestión y Operaciones del Transporte Aéreo) por la Universidad Politécnica de Madrid y formada como piloto a través del itinerario conjunto entre la UPM y European Flyers, hoy vuela como piloto comercial en Air Europa Express. Su incorporación a la aerolínea fue posible gracias a los acuerdos de la escuela con la compañía, tras un proceso selectivo al que accedió inmediatamente después de completar sus horas de vuelo.
Su historia es también la de una doble dedicación exigente: estudios universitarios, formación aeronáutica y un empleo de fin de semana para sostener el esfuerzo. Una experiencia que, lejos de desanimarla, reforzó su compromiso con una profesión que, según reconoce, había soñado desde niña.
La pasión por la aviación llegó pronto, influenciada por su madre, agente de viajes. “El día que viajé por primera vez supe que quería dedicarme a este mundo”, recuerda. Tras explorar distintas opciones del sector, la figura del piloto comercial fue la que verdaderamente la atrapó.
Su elección del grado GyOTA se produjo en un momento en el que la pandemia añadía incertidumbre al sector. Buscaba una alternativa que combinase garantías académicas y flexibilidad para iniciar la formación como piloto cuando el escenario mejorara. “El grado me ofrecía una base universitaria sólida, muchas salidas y la posibilidad de empezar el curso de piloto a partir de tercer año”. Cuando la actividad aérea comenzó a recuperarse, optó por la especialidad de piloto comercial en European Flyers.
Una elección meditada: por qué European Flyers
Aunque la UPM mantenía convenio con European Flyers, María comparó distintas opciones antes de tomar la decisión. Destacaron, afirma, la flexibilidad para compaginar estudios, la modernidad de su flota y las referencias de otros alumnos. Fue, en su valoración, “la opción más completa para construir mi perfil técnico y profesional”.
Pocos días después de completar las horas de vuelo, la escuela la contactó para comunicarle su selección en un proceso de aerolínea. A partir de ahí, comenzó una preparación intensiva que culminó con un resultado favorable. Siguió el curso de habilitación, dos meses de estudio y simulador que califica como “intensos y muy enriquecedores”.
“Las primeras tomas y despegues fueron una sensación indescriptible”, afirma. Actualmente, se encuentra en vuelo de línea bajo supervisión, consolidando experiencia en un entorno operativo real.
María destaca especialmente el papel de la instrucción recibida: “En European Flyers comprendí la importancia de una buena base: planificación rigurosa, meteorología, toma de decisiones y responsabilidad en cada fase del vuelo”. Subraya que esa formación integral continúa guiando su forma de operar, independientemente del contexto o la aeronave.
Un sector en crecimiento y en transformación
La joven piloto percibe claramente la demanda de profesionales: “El sector está creciendo y las compañías están incorporando nuevos aviones, lo que implica contratar más pilotos. Además, habrá muchas jubilaciones en los próximos años”.
Otro cambio notable es la presencia creciente de mujeres en la aviación. “En European Flyers hay aulas con un 30% de mujeres. La visibilidad de mujeres piloto está animando a que muchas más se lancen a cumplir este sueño”, señala.
Su consejo es directo: “Si de verdad lo quieres, ve a por ello. El camino puede parecer duro al principio, pero cada avance compensa el esfuerzo. Siempre hay una manera de conseguirlo y nada pesa más que quedarse con la duda de no haberlo intentado”.
La trayectoria de María Heras, construida desde la vocación, el esfuerzo y la combinación de formación universitaria y técnica, ilustra un itinerario formativo que gana peso en el ecosistema aeronáutico español y que hoy le permite volar profesionalmente en una aerolínea comercial.











