Durante la pandemia de Covid-19, la Comisión Europea autorizó ayudas estatales temporales de carácter masivo en los años 2020 y 2021 a las aerolíneas para proteger la conectividad y solvencia de las mismas bajo un marco de crisis adaptado para evitar la quiebra del sector. Aunque algunas compañías impugnaron muchas de estas ayudas, la Justicia Europea avaló la mayoría de ellas.
Estamos ahora ante una crisis general, tras el grave conflicto suscitado en Oriente Medio y las graves consecuencias para la aviación por la escasez de queroseno. ¿Habrá también rescates para aerolíneas como hace unos años?
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) en su informe del 14 de abril de 2026 señala que las perturbaciones de la guerra de Irán en Europa han provocado una fuerte caída del consumo de combustible para aviones. “Un número creciente de países ha implementado políticas para reducir la demanda, mientras que otros han adoptado medidas para proteger a los consumidores del impacto total del aumento de los precios del combustible. En general, se estima que la demanda mundial de petróleo se contraerá en 800 kb/d interanual en marzo y en 2,3 mb/d en abril. Ahora se proyecta que la demanda mundial de petróleo disminuya en un promedio de 80 kb/d en 2026, en comparación con el crecimiento de 730 kb/d esperado en el Informe del mes pasado”.
Por su parte, la IATA, haciéndose eco del citado informe de la AIE -al que califica de “preocupante”- sobre la posible escasez de combustible para aviones, estima que “para finales de mayo podríamos empezar a ver cancelaciones de vuelos en Europa por falta de combustible. Además de hacer todo lo posible por asegurar cadenas de suministro alternativas, es importante que las autoridades cuenten con planes bien comunicados y coordinados en caso de que sea necesario el racionamiento, incluyendo la flexibilización de las restricciones de espacio aéreo”, declaró Willie Walsh, director general de la IATA.
Ante esta situación, aún no se ha planteado oficialmente un posible rescate similar al producido durante la pandemia, pero sí se están moviendo cosas que van en esa dirección -aunque más bien como medidas de emergencia energética y regulatorias-, según apuntan algunas fuentes.
La crisis viene del conflicto en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz, clave para el petróleo. El queroseno, combustible de aviación, se ha encarecido muchísimo e incluso podría escasear en semanas. La AIE advierte que Europa podría tener solo unas seis semanas de reservas, si la situación continúa.
Las aerolíneas están pidiendo “rescates”, pero no exactamente como ayudas estatales temporales, tal como se hizo durante la pandemia. Lo que reclaman de la Unión Europea es acceso a reservas estratégicas de queroseno, uso de infraestructuras como oleoductos militares, permitir otros tipos de combustible y flexibilizar normas: por ejemplo, no indemnizar cancelaciones por fuerza mayor. En suma, apoyo operativo y legal, no solo dinero.
Gobiernos como el de España ya dicen que podrían ampliar ayudas a empresas si la crisis se alarga. Circunstancias alarmantes como la pandemia constituyen un precedente claro. Si hay cancelaciones masivas o caída del tráfico, el rescate financiero sería probable. De momento, algunas aerolíneas podrían recurrir a subir precios o añadir recargos, dejar aviones en tierra, reducir vuelos o cancelar rutas y ajustar operaciones según rentabilidad.
En suma, de persistir la crisis actual del queroseno e incluso agravarse, tal como atisban la AIE y la IATA, si no hay ayudas a las aerolíneas, éstas elevarán su presión y buscarán medidas de emergencia hasta que sean efectivos rescates parciales, especialmente en Europa.







