La Autoridad Nacional de Transformación de Infraestructuras y Servicios (NISTA), la nueva agencia del Gobierno británico creada el pasado mes de abril con objeto de evaluar grandes proyectos, acaba de sacar tarjeta “roja” al Programa Aéreo de Combate Global (GCAP), más conocido como Tempest en el Reino Unido.
NISTA, según su propia definición, ha sido creada para garantizar las estrategias del Gobierno británico para que la transformación de la infraestructura y los servicios generen el crecimiento y las oportunidades que el país necesita, acercando la toma de decisiones clave a las posibilidades de gasto y dando a los ministros las herramientas que necesitan para impulsar mejoras en la transformación de la infraestructura y los servicios para impulsar el crecimiento.
NISTA ayuda a los departamentos a superar desafíos y obstáculos para alcanzar sus objetivos de entrega asesorándolos sobre proyectos de máxima prioridad, opciones de financiación y manteniendo un enfoque estratégico, declara en su identificación.
“Red” es la calificación más baja en su índice de confianza, que corresponde, según la definición de NISTA, a un proyecto «cuyo éxito parece imposible» o cuyos problemas, en esta etapa, no son ni gestionables ni solucionables. Un proyecto es calificado como “rojo” debido a su escala, complejidad y desafíos en la entrega a largo plazo, lo que indica que actualmente es «inalcanzable», aunque no condenado al fracaso.
El Proyecto Tempest es un programa de desarrollo de un futuro avión de combate de sexta generación impulsado principalmente por el Reino Unido, en colaboración con Italia y Japón. Su objetivo es sustituir progresivamente al Eurofighter Typhoon hacia mediados de la década de 2030–2040 y garantizar la superioridad aérea frente a amenazas futuras.
Se trata más que de un avión, de un sistema de sistemas, un caza central que coordine drones, sensores armas y comunicaciones. Entre las principales empresas participantes en el proyecto figuran: BAE Systems, Leonardo, Mitsubishi Heavy Industries, Rolls-Royce y MBDA. Está previsto el primer prototipo para 2027 y su entrada en servicio para 2035.











