El Ejército de Estados Unidos ha designado oficialmente como Cheyenne II al MV-75, la nueva aeronave multimisión de despegue vertical desarrollada por Bell Textron, marcando un nuevo hito en el programa de aviación de asalto de largo alcance (FLRAA).
La denominación responde a la tradición del Ejército estadounidense de rendir homenaje a las tribus nativas americanas. En este caso, el nombre reconoce la herencia de las tribus cheyenne, concretamente la Northern Cheyenne en Montana y las tribus Cheyenne y Arapaho en Oklahoma. El sufijo “II” establece además un vínculo con el histórico AH-56 Cheyenne, al tiempo que simboliza una nueva etapa en innovación y capacidades.
El MV-75 fue presentado en 2025 bajo la designación Mission Design Series (MDS). Las siglas “MV” identifican su carácter multimisión y de despegue vertical, mientras que el número “75” hace referencia al año de fundación del Ejército de Estados Unidos, en 1775.
Un salto en capacidades operativas
Según explicó el coronel Jeffrey Poquette, director del proyecto FLRAA, la elección del nombre refleja tanto el legado de las tribus cheyenne como la ambición de la nueva plataforma: dotar al Ejército de mayores capacidades en un entorno operativo cada vez más exigente.
El MV-75 Cheyenne II ha sido concebido para ofrecer velocidad, alcance y adaptabilidad multimisión, permitiendo a los mandos concentrar el poder de combate con mayor rapidez y reducir la exposición en escenarios de alta amenaza. Su autonomía amplía significativamente el radio de acción, facilitando operaciones a larga distancia fuera de las zonas más comprometidas, una capacidad que no está presente en los helicópteros actuales.
A estas prestaciones se suma un enfoque de sistemas abiertos modulares (MOSA), que permitirá la evolución de la plataforma en función de las necesidades del campo de batalla, facilitando la integración de futuras mejoras tecnológicas.
Desde la industria, Ryan Ehinger, vicepresidente sénior y responsable del programa FLRAA en Bell, destacó que la designación oficial supone un paso relevante en el desarrollo del programa, en un momento en el que se están acelerando los trabajos de ensamblaje y producción. El calendario se mantiene conforme a lo previsto, con el objetivo de avanzar hacia la entrega del primer avión de pruebas. La asignación del nombre oficial refuerza, además, el compromiso conjunto entre el Ejército y la compañía para desplegar esta capacidad de próxima generación.
Con este paso, el programa se acerca a la introducción de una nueva generación de aeronaves militares, concebidas para responder a los desafíos de un entorno operativo cada vez más complejo y dinámico.











