Castilla-La Mancha cuenta ya con su propio ESA BIC, tras la presentación oficial del nuevo centro de incubación integrado en la red de la Agencia Espacial Europea (ESA). Se trata del octavo nodo de este tipo en España y supone un nuevo paso en la estrategia de expansión territorial del ecosistema espacial impulsado por la Agencia Espacial Española (AEE).
El acto de presentación ha contado con la participación del director de la Agencia Espacial Española, Juan Carlos Cortés, quien ha subrayado el objetivo de consolidar estos centros como polos de atracción de proyectos disruptivos, con talento y capacidad de crecimiento en el ámbito espacial.
Durante su intervención, Cortés ha defendido el carácter estratégico de la inversión en espacio, apoyándose en estudios que apuntan a un retorno económico y social significativo: cada euro invertido en programas espaciales puede generar hasta 2,8 euros en el conjunto de la economía.
El nuevo ESA BIC Castilla-La Mancha nace con el respaldo de un ecosistema regional compuesto por 24 empresas e instituciones, así como con la implicación académica de 15 grupos de investigación de la Universidad de Castilla-La Mancha y 10 de la Universidad de Alcalá. Esta estructura busca facilitar la transferencia de conocimiento y el desarrollo de iniciativas empresariales vinculadas al sector espacial.
En el plano financiero, el programa contempla una financiación de hasta 60.000 euros por startup, sin impacto en el capital social de las compañías. El esquema se articula mediante una cofinanciación al 50% entre la European Space Agency y la aportación autonómica, en el marco de la contribución del Gobierno de España a través de la AEE.
Además del apoyo económico, la Agencia Espacial Española aporta su experiencia técnica al programa, tras haber participado en la evaluación de 90 proyectos dentro de la red de incubadoras, de los cuales 53 han sido aprobados en los comités de selección (TEBs).
Con esta nueva incorporación, la AEE refuerza su estrategia de consolidación del ecosistema espacial en el territorio, con el objetivo de que las startups no solo desarrollen tecnologías orientadas al espacio, sino que también generen aplicaciones con impacto directo en la Tierra y en la sociedad.











