Amazon ha comenzado a operar su servicio de reparto mediante drones Prime Air en Reino Unido desde su centro logístico de Darlington, en Inglaterra. La instalación se convirtió en febrero de 2026 en la primera base de este servicio de la compañía fuera de Estados Unidos y permite entregar determinados pedidos por vía aérea a clientes situados en un radio de 12 kilómetros.
El centro de Darlington, situado a pocos kilómetros del núcleo urbano, cuenta con una superficie de unos 465.000 pies cuadrados y está equipado con tecnología avanzada de robótica. Amazon anunció en 2023 sus planes para introducir Prime Air en Reino Unido y confirmó Darlington como primera ubicación en 2025.
Desde esta instalación, los pedidos elegibles pueden llegar al cliente en 60 minutos o menos mediante el dron MK30, desarrollado por Amazon para realizar operaciones de forma altamente autónoma.
Entregas en un radio de 12 kilómetros
El servicio está actualmente disponible para clientes que dispongan de jardín, patio o entrada para vehículos dentro de un radio de 7,5 millas, unos 12 kilómetros, del centro logístico de Darlington. Para poder optar al reparto mediante dron, el producto debe pesar como máximo unos 2,2 kilogramos y tener unas dimensiones que permitan introducirlo en una caja de gran tamaño similar a una caja de zapatos.
Millones de productos pueden acogerse actualmente a esta modalidad. Durante el proceso de compra, Amazon muestra al cliente un mapa por satélite de su propiedad con diferentes zonas de entrega previamente identificadas mediante sistemas digitales de cartografía e inteligencia artificial. No es necesario realizar una inspección física de la propiedad.
Una vez seleccionada la zona de entrega, el cliente recibe un recordatorio para mantener despejado el espacio durante la operación.
Un proceso automatizado desde el centro logístico
Cuando se realiza el pedido, la operativa comienza en el propio centro de Darlington. Un robot autónomo de elevación Hercules transporta el producto hasta un empleado, que lo introduce en un embalaje específico de Prime Air. Las cajas incorporan un sistema de amortiguación en la parte inferior para proteger el contenido durante el transporte y la entrega.
Antes de cada vuelo se realiza una inspección del dron. El operador comprueba el estado general de la aeronave y elementos como las hélices, los soportes y los motores, además de realizar una revisión visual completa. A continuación, instala una batería cargada y coloca el paquete en la parte inferior del dron.
Una vez completadas las comprobaciones, el dron es trasladado hasta la plataforma de lanzamiento. La aeronave despega de forma autónoma y puede alcanzar velocidades de hasta unos 113 kilómetros por hora. Según Amazon, su nivel de ruido es inferior al de una furgoneta de reparto convencional.
Durante el vuelo, el sistema utiliza cámaras y sensores para identificar obstáculos y adaptar su trayectoria. También supervisa el espacio aéreo circundante y puede maniobrar ante la presencia de aeronaves no previstas.
Al llegar a la propiedad del cliente, el MK30 inicia el descenso y libera el paquete desde una altura considerada segura. Una vez completada la entrega, regresa de forma autónoma al centro logístico.
Operaciones condicionadas por la meteorología
Las condiciones meteorológicas constituyen uno de los elementos que determinan la disponibilidad del servicio. El MK30 puede operar con lluvia ligera y dentro de determinados rangos de temperatura y viento, pero Prime Air no se ofrece cuando las condiciones no permiten realizar el vuelo de forma segura.
Amazon integra señales meteorológicas en tiempo real en el proceso de compra. Si se registran condiciones como lluvia intensa, vientos fuertes o visibilidad reducida, la opción de entrega mediante dron desaparece y el cliente puede seleccionar otro método de envío.
El desarrollo del MK30 requirió dos años de trabajo por parte de los equipos de Prime Air. Antes de comenzar a transportar pedidos de clientes en Estados Unidos o Reino Unido, el dron completó más de 5.100 vuelos de prueba, con más de 900 horas de vuelo acumuladas.
Durante su desarrollo se aplicaron protocolos de seguridad procedentes de los sectores aeronáutico, automovilístico y militar. Las pruebas incluyeron situaciones como vientos fuertes y obstáculos inesperados en la trayectoria.
El diseño incorpora redundancia en los sistemas críticos de vuelo, de manera que un único fallo no provoque la pérdida de control de la aeronave. Su sistema de percepción, compuesto por cámaras y sensores, permite detectar obstáculos que no necesariamente aparecen en las imágenes de satélite.
El MK30 tiene configuración de hexacóptero, con seis rotores, y está diseñado para realizar un despegue vertical antes de pasar al vuelo horizontal.











