Airbus Space acaba de completar las pruebas del segundo instrumento óptico de monitorización de calidad del aire Copernicus Sentinel-4, que monitorizará continuamente la atmósfera sobre Europa para rastrear contaminantes y gases, según informa en las redes sociales.
Comprender qué hay en nuestra atmósfera nos ayuda a gestionar mejor los riesgos de amenazas naturales como el polvo del desierto, las cenizas volcánicas e incluso el polen. Estos datos permitirán a científicos, agencias ambientales y responsables de políticas estudiar la composición del aire que respiran los ciudadanos europeos, y adaptar las políticas de salud pública europeas.
Lo que importa en el Espacio importa en la Tierra, y los satélites de observación de la Tierra son una herramienta vital para monitorizar los efectos del cambio climático en los ecosistemas naturales. De hecho, más del 50% de las variables climáticas solo pueden medirse desde el Espacio.
Eso es lo que se trata el programa Copernicus: proporcionar las perspectivas que necesitamos para entender el clima y guiar los esfuerzos en el terreno para enfrentar los desafíos ambientales. El programa Copernicus es una iniciativa conjunta entre la Unión Europea (UE) y la Agencia Espacial Europea (ESA).











