La misión Artemisa II marca un hito para una nueva generación al devolver la exploración tripulada a la órbita lunar. Más allá de su dimensión histórica, el programa pone también de relieve el papel de las herramientas digitales en el desarrollo de sistemas espaciales complejos. En este contexto, MATLAB y su ecosistema asociado han estado presentes en diferentes ámbitos técnicos de la misión.
La tripulación de Artemisa II viaja a bordo de la nave Orion, situada sobre el Space Launch System (SLS), un conjunto que integra subsistemas críticos como baterías, paneles solares, ordenadores y cableado. Para su diseño, los ingenieros de la Nasa recurrieron a un modelo software capaz de simular algoritmos esenciales para la misión.
Dentro de este proceso de diseño basado en modelos (Model-Based Design), herramientas como Simulink, Simscape y MATLAB se emplearon para construir modelos ejecutables que permitieran validar el comportamiento del sistema antes de su implementación física. Este enfoque facilita la detección temprana de posibles fallos y optimiza el desarrollo de sistemas complejos.
Comunicaciones ópticas
Otro de los ámbitos en los que MATLAB ha tenido aplicación es el análisis del sistema de comunicaciones de Artemisa II. La misión incorpora un sistema avanzado de comunicaciones ópticas destinado a transmitir vídeo, telemetría y otros datos hacia la Tierra. Este sistema se basa en un estándar del Consultative Committee for Space Data Systems (CCSDS) y emplea una arquitectura de alta eficiencia fotónica (High Photon Efficiency, HPE), especialmente adecuada en contextos donde la disponibilidad de energía es limitada. Según se detalla, este tipo de enlace puede ser modelizado en MATLAB, lo que permite estudiar tanto el canal óptico como el diseño de los receptores.
El uso de MATLAB también se extiende a la simulación y visualización de la trayectoria de la misión. Mediante la herramienta Satellite Scenario Viewer, se ha podido modelizar el recorrido completo de Artemisa II, desglosado en distintas fases. Entre ellas se incluyen la inserción en órbita terrestre baja (LEO), con un delta-v de 2.279 m/s; la transferencia a una órbita altamente elíptica (HEO), con 360 m/s adicionales; la inyección translunar; el sobrevuelo lunar, con un perilunio de 6.999 kilómetros; y el posterior retorno a la Tierra aprovechando la asistencia gravitatoria de la Luna.
Aunque la misión no contempla un alunizaje, sí incluye el paso por la cara oculta del satélite, lo que supone una validación clave de sistemas y operaciones de cara a futuras misiones tripuladas.
El caso de Artemisa II evidencia la creciente integración de herramientas de simulación en el desarrollo espacial. La capacidad de modelizar sistemas complejos, validar algoritmos críticos y analizar trayectorias con precisión se ha convertido en un elemento central en la ingeniería aeroespacial contemporánea.
En este escenario, MATLAB y su ecosistema refuerzan su posicionamiento como herramientas de soporte en programas de alta complejidad, contribuyendo a reducir riesgos y mejorar la eficiencia en el diseño y ejecución de misiones.











