La primera cápsula espacial de la startup española Orbital Paradigm, denominada KID, ha logrado transmitir datos tras una reentrada atmosférica no prevista y especialmente exigente, pese a que la misión finalizó de forma anticipada debido a una anomalía técnica en el lanzador indio PSLV. El suceso, ocurrido el 12 de enero de 2026, ha permitido validar parte de los objetivos tecnológicos del proyecto, aunque ha impedido cumplir los compromisos comerciales de la misión.
El lanzamiento tuvo lugar a las 05:48 hora española, cuando el cohete PSLV despegó transportando la cápsula KID. Apenas cinco minutos después, a las 05:53, una anomalía técnica provocó que el lanzador comenzara a girar y se desviara de su trayectoria prevista, lo que derivó en la finalización prematura de la misión. Durante la fase de caída de la etapa que transportaba la cápsula, el incremento de temperatura causado por el calentamiento aerodinámico activó el sistema de separación de KID.
Esta separación desencadenó la puesta en marcha de los sistemas internos de la cápsula, que comenzaron a transmitir datos en condiciones extremas. Según la información recopilada y analizada posteriormente, KID soportó fuerzas de hasta 28G a una velocidad de Mach 20 durante la reentrada. Durante 190 segundos, la cápsula envió telemetría procedente de sus sistemas internos antes de que la transmisión se interrumpiera, un hecho que los análisis iniciales consideran compatible con el amerizaje en una zona deshabitada del océano Índico.
Desde el punto de vista técnico, Orbital Paradigm considera que los datos obtenidos tienen un alto valor ingenieril. La cápsula sobrevivió a una reentrada “dos veces más violenta de lo previsto”, confirmando la robustez de su diseño estructural, térmico y de navegación. KID registró y procesó datos inerciales durante la fuerte desaceleración, lo que ha permitido validar decisiones clave de diseño y modelos empleados en su desarrollo.
Francesco Cacciatore, consejero delegado de Orbital Paradigm, reconoce que el momento inicial fue complejo para el equipo. “Cuando entendimos que el lanzamiento no había sido nominal, fue un golpe para nosotros. Habíamos trabajado muy duro para desarrollar KID desde cero, con recursos y tiempo muy limitados, para reducir riesgos en los siguientes pasos”, explica. La situación dio un giro inesperado cuando, todavía con la retransmisión en directo activa, el equipo comprobó que se habían recibido 190 segundos de datos reales de vuelo. “Necesitamos unos minutos para darnos cuenta de que era real y no un fallo. Es una gran remontada”, señala.
Pese a estos resultados técnicos positivos, la misión no pudo completar su fase de microgravedad ni cumplir sus objetivos comerciales. La breve ventana de transmisión tras la separación impidió la descarga de los datos de carga útil correspondientes a los clientes ALATYR, Frontier Space y la Leibniz Universität Hannover. La secuencia de transmisión de estos datos estaba diseñada para iniciarse varios minutos después de la activación, algo que no fue posible antes del impacto en el océano.
Orbital Paradigm subraya que, dadas las condiciones extraordinarias de la reentrada, los datos obtenidos cubren una parte significativa de los objetivos tecnológicos de la misión y validan la capacidad de la cápsula para proteger adecuadamente la carga útil. No obstante, la compañía reconoce el carácter agridulce del resultado, al considerar que KID habría funcionado plenamente en condiciones nominales.
Los equipos de la empresa continúan analizando la información recibida y han anunciado que compartirán un informe detallado una vez finalice este proceso. Paralelamente, la compañía ya trabaja en la siguiente fase de su hoja de ruta. Sobre la base de esta experiencia y del comportamiento mejor de lo esperado de KID, Orbital Paradigm acelerará sus planes para lograr una misión de recuperación completa y el retorno controlado de la cápsula a Europa.
El desarrollo de un nuevo vehículo ya está en marcha, con un lanzamiento previsto para principios de 2027. Esta cápsula de nueva generación incorporará un sistema de propulsión para controlar la reentrada, desarrollado por el fabricante español Pangea Propulsion. El retorno controlado desde el espacio es un elemento central de la visión de Orbital Paradigm, que aspira a desarrollar un sistema de transporte espacial reutilizable capaz de ofrecer servicios avanzados de logística en órbita y devolver a la Tierra materiales fabricados en microgravedad.
Fundada en 2023 y con sede en Madrid, Orbital Paradigm desarrolla vehículos reutilizables de transporte espacial con capacidad de retorno. Tras esta primera misión tecnológica con KID y una segunda prevista para 2027, la compañía avanza en el desarrollo de Kestrel, su cápsula reutilizable de retorno, con el objetivo de alcanzar operaciones mensuales a comienzos de la década de 2030.











