Durante más de seis décadas, la colaboración entre la Nasa y la industria estadounidense ha transformado tecnologías experimentales en productos de uso cotidiano. Ahora, un sensor atmosférico financiado por la agencia espacial se ha convertido en componente central de satélites meteorológicos comerciales, cerrando así un ciclo de innovación tecnológica con impacto directo en la predicción del tiempo.
El instrumento fue concebido para la misión TROPICS (Time-Resolved Observations of Precipitation structure and storm Intensity with a Constellation of SmallSats), puesta en órbita en 2023. La compañía Tomorrow.io, con sede en Boston, ha integrado el mismo diseño en su propia constelación de satélites meteorológicos.
El reto inicial era formidable: reducir instrumentos que antaño ocupaban el volumen de una lavadora para instalarlos en plataformas del tamaño de un tostador. William Blackwell y su equipo del MIT Lincoln Laboratory asumieron la tarea con el apoyo de la Nasa, logrando en 2010 desarrollar un receptor de microondas ultracompacto, de apenas medio kilo y dimensiones menores que un disco de hockey. Este avance permitió construir un sondeador atmosférico completo, capaz de volar en un CubeSat.
Tras años de desarrollo, cuatro CubeSats de TROPICS equipados con este sistema se lanzaron en 2023, aportando datos sobre la dinámica interna de tormentas severas en todo el mundo.
Del laboratorio al mercado
Tomorrow.io apostó por esta tecnología para su flota de satélites, convencida de que era la opción más capaz entre varias alternativas. En 2022, la empresa trabajó con Blackwell para adaptar el diseño a un CubeSat de mayor tamaño —seis unidades frente a las tres de TROPICS—, lo que permitió añadir sistemas de calibración a bordo y mejorar la precisión de las mediciones.
Los primeros satélites, Tomorrow-S1 y Tomorrow-S2, despegaron en 2024. La compañía prevé completar su constelación de sondeadores atmosféricos a finales de 2025. La ventaja de este enfoque radica en el aumento de frecuencia de observación: con una flota de 18 satélites, la tasa de revisita puede reducirse a menos de una hora, incluso 40 a 45 minutos en determinadas regiones. Este ritmo de actualización supone un salto en la fiabilidad de las predicciones a corto plazo.
El caso TROPICS-Tomorrow.io ilustra el valor de la transferencia de tecnología entre instituciones públicas y sector privado. La Nasa impulsa avances que, una vez demostrados en órbita, son adoptados por la industria, mientras que la agencia se beneficia de datos adicionales a bajo coste para reforzar sus propios modelos meteorológicos.
En 2024, Tomorrow.io fue seleccionada en el marco del programa CSDA (Commercial SmallSat Data Acquisition), que permite a la Nasa adquirir datos de satélites comerciales para enriquecer sus sistemas de previsión. “Es una historia de éxito en la transferencia tecnológica”, valoró Jennifer Splaingard, vicepresidenta sénior de espacio y sensores en Tomorrow.io. “El sector privado toma un concepto probado y lo impulsa hacia aplicaciones comerciales, mientras la Nasa sigue alimentando la innovación desde la base científica”.









