Telespazio Ibérica y el Cabildo de Tenerife han iniciado formalmente la fase de diseño de la Constelación Islas Canarias (CIC), un programa satelital que entra así en su etapa de ejecución con un calendario definido hasta 2031. El proyecto, adjudicado a la compañía participada por Leonardo (67%) y Thales (33%), abarca todo el ciclo de desarrollo espacial, desde el diseño hasta la explotación de los datos generados.
La hoja de ruta arranca en 2026 con el diseño de los satélites y se estructura en distintos hitos técnicos a corto y medio plazo. Entre ellos, destaca la integración y validación de la cámara DRAGO-3 —tecnología desarrollada en Canarias— prevista para el primer semestre de 2027. Ese mismo año, en su segunda mitad, se realizará el lanzamiento de un satélite precursor destinado a validar el sistema antes del despliegue completo.
El programa contempla la puesta en órbita de un total de cuatro satélites, incluido el demostrador inicial. El despliegue completo está previsto para el segundo semestre de 2028, momento a partir del cual se alcanzará una capacidad de observación diaria sobre Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro, así como sus entornos marítimos. Entre 2029 y 2031, el foco se desplazará hacia la explotación de los datos, con el objetivo de generar valor económico y consolidar un modelo autosostenible.
El núcleo industrial del proyecto se ubicará en la isla de Tenerife, concretamente en la sala blanca del edificio IACTEC, que actuará como centro de integración de los satélites. Estas instalaciones, diseñadas para entornos de alta precisión, permitirán desarrollar y ensamblar tecnología aeroespacial en condiciones controladas.
Desde Telespazio Ibérica, su CEO, Carlos Fernández de la Peña, enmarca la iniciativa como un proyecto integral “de extremo a extremo”, orientado a la prestación de servicios. La compañía asumirá tanto la coordinación del ecosistema de socios como el desarrollo y la operación del centro de control, garantizando la gestión completa del sistema.
Por parte institucional, la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, subrayó el paso de la planificación a la ejecución, destacando el impacto del proyecto en el desarrollo tecnológico, económico y de seguridad del archipiélago. En la misma línea, el consejero de Innovación, Juan José Martínez Díaz, puso el acento en el valor de los datos generados y en su aplicación para la toma de decisiones en tiempo real, especialmente en ámbitos como emergencias, gestión del agua, agricultura o medio ambiente.
La iniciativa cuenta con una inversión de 21,3 millones de euros y prevé la generación de entre 122 y 158 empleos cualificados, con impacto directo en el ecosistema tecnológico local. Además, se estima un retorno económico de 18 millones de euros vinculado a la comercialización de datos e imágenes.
Con este proyecto, Tenerife refuerza su posicionamiento en la industria aeroespacial, no solo como plataforma tecnológica, sino también como nodo de generación y explotación de información de alto valor, en línea con el desarrollo de la economía del dato.











