La misión Smile (Solar wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer) ya navega rumbo al Puerto Espacial Europeo en la Guayana Francesa. Tras más de un año desde su llegada a Países Bajos en dos módulos y después de completar su integración y campaña de ensayos, la nave ha abandonado definitivamente las instalaciones de la Agencia Espacial Europea (ESA) para iniciar la última etapa previa al lanzamiento.
Con una ventana prevista entre el 8 de abril y el 7 de mayo a bordo de un lanzador Vega-C, la misión conjunta entre Europa y China entra en la cuenta atrás para su puesta en órbita, donde estudiará la interacción entre el viento solar y el entorno magnético terrestre.
El 11 de febrero, a primera hora, Smile salió por carretera desde ESTEC —el centro técnico de la ESA en Países Bajos— hacia el Puerto de Ámsterdam. Allí fue embarcada en el buque de carga Colibri, de la naviera Maritime Nantaise, el mismo que transportó el telescopio espacial James Webb en 2021.
Esa misma noche, el buque inició una travesía de dos semanas a través del Atlántico con destino al puerto de Pariacabo, en Kourou. A bordo viajan 12 contenedores con el satélite y su equipamiento asociado, junto a cuatro miembros del equipo Smile —dos europeos y dos chinos— encargados de supervisar el traslado.
Las previsiones de mar gruesa obligaron a extremar las medidas de aseguramiento de la carga. Para mantener la nave en condiciones óptimas durante la travesía, el contenedor se purga regularmente con nitrógeno, eliminando oxígeno, vapor de agua y posibles contaminantes. Además, el equipo monitoriza de forma continua parámetros como temperatura, presión y humedad, garantizando la estabilidad ambiental del satélite.
David Agnolon, director del proyecto Smile en la ESA, subrayó la dimensión colectiva del proceso asegurando que “todo el mundo ha hecho un trabajo fantástico para que esto sea posible, desde los conductores de camión hasta la tripulación del barco y el equipo que preparó la logística. Son muchas decenas de personas implicadas en este proceso —cuestiones legales, seguros, transporte por carretera en Países Bajos, cruce del Atlántico— con la ESA como responsable global de esta parte de la misión y nuestros colegas chinos estrechamente involucrados”.
Encuentro en ruta con la etapa superior de Vega-C
Dos días después de zarpar, el Colibri realizó una breve escala en Saint Nazaire (Francia) para recoger la etapa superior del lanzador Vega-C que colocará a Smile en órbita terrestre. Ambos elementos clave de la misión continuaron juntos el trayecto marítimo, antes de reencontrarse en el espacio durante el lanzamiento.
La llegada a la Guayana Francesa está prevista antes de finales de febrero. Una vez en tierra, el satélite será trasladado al Puerto Espacial Europeo para iniciar la fase final de preparativos: desembalaje, nuevas comprobaciones funcionales, repostaje y acoplamiento a la etapa superior del Vega-C. En esta etapa se incorporarán más miembros del equipo europeo y chino para apoyar las operaciones de integración y validación.
Smile empleará cámaras de rayos X y ultravioleta, junto con detectores de partículas y de campo magnético, para ofrecer la primera visión completa de cómo reacciona la Tierra ante los flujos de partículas y las ráfagas de radiación procedentes del Sol. El objetivo científico es analizar de forma integral la interacción entre el viento solar y la magnetosfera terrestre, proporcionando datos clave para comprender mejor los procesos que afectan al entorno espacial de nuestro planeta.
Con la logística completada y el calendario de lanzamiento definido, la misión entra en su fase decisiva. “En dos meses estaremos en el espacio: cada pequeño paso cuenta”, afirmó Agnolon.
El tránsito marítimo representa así el último gran desplazamiento terrestre de Smile antes de su despegue desde Kourou y su entrada en servicio en órbita.










