Rocket Lab lanzó con éxito el pasado jueves los dos primeros satélites de la nueva constelación de telecomunicaciones en órbita terrestre baja (LEO) de Open Cosmos desde la península de Mahia (Nueva Zelanda) a bordo de su cohete Electron, en la misión denominada «The Cosmos Will See You Now».
Los dos satélites fueron colocados en una órbita terrestre baja circular a unos 1.050 kilómetros de la Tierra, donde serán sometidos a pruebas que abarcan el rendimiento de la carga útil, la integración de la red y la resiliencia operativa durante los próximos meses. Representan la primera fase de activación de la futura red satelital de Open Cosmos, un programa diseñado para ofrecer servicios espaciales escalables, resilientes y coordinados para Europa y el resto del mundo.
Se trata de los dos primeros satélites para activar las solicitudes de espectro de banda Ka reasignadas recientemente por Liechtenstein, apresurándose para cumplir con los plazos de implementación para poner las frecuencias en uso para banda ancha soberana y empresarial.
“Representan los primeros pasos operativos para las solicitudes de banda Ka de alta prioridad del Principado de Liechtenstein. Al pasar de la planificación a la órbita en tiempo récord, Open Cosmos está construyendo activamente la infraestructura digital soberana que Europa necesita para un futuro seguro y conectado. El viaje a la órbita es complejo, pero con nuestra tasa de éxito del 100% en órbita, estamos demostrando que la velocidad y la fiabilidad pueden ir de la mano”, señaló la empresa con sede en Barcelona.
El Principado de Liechtenstein otorgó a Open Cosmos solicitudes prioritarias de espectro en banda Ka. Esto marca el nacimiento de una constelación segura de banda ancha LEO diseñada para proporcionar una infraestructura de conectividad independiente y resiliente para Europa y el mundo.
Rafel Jordà, fundador y CEO de Open Cosmos, declaró que «este lanzamiento marca un hito muy importante para Open Cosmos y un paso crucial en nuestra misión de proporcionar conectividad segura y soberana para Europa y el mundo. Pasar del espectro a los satélites en órbita demuestra no solo la madurez de nuestro sistema, sino también nuestra capacidad para transformar la ambición estratégica en capacidad operativa de forma extremadamente rápida. Estos primeros satélites sientan las bases de una red resiliente, diseñada para apoyar a gobiernos, instituciones y socios comerciales con una infraestructura espacial fiable, cuando más se necesita».











