Regresan a España desde Rumanía los aviones participantes en el Destacamento Aéreo Táctico (DAT) ‘Paznic’ tras concluir con eficacia su misión de Policía Aérea Combinada, integrados con la Fuerza Aérea alemana. Juntos han reforzado la protección del flanco este de la OTAN.
El Destacamento Aéreo Táctico DAT ‘Paznic’, liderado por el comandante español Félix Diéguez Pita, finalizó su despliegue en Rumanía, en el que han participado una veintena de aeronaves y sistemas de defensa aérea de cuatro países aliados: España, Alemania, Francia y Rumanía.
Este ejercicio, un hito para la fuerza española, se enmarca en la misión de Policía Aérea combinada (Combined eAP-70), que ha desarrollado el Ala 14 del Ejército del Aire y del Espacio, junto a la Fuerza Aérea alemana, desde la base aérea de Mihail Kogalniceanu, en Rumanía.
El hito no solo radica en el liderazgo de la misión, ejercido por un comandante español, sino también en el hecho de que casi la mitad de las aeronaves participantes en el ejercicio han sido de aportación española. Así, además de los tres cazas Eurofighter del Ala 14 destacados en el DAT ‘Paznic’, han participado cuatro F-18 españoles del Ala 15 y un A-400 español del Ala 31, desplegados en el DAT ‘Vilkas’ y ubicados en Siauliai, Lituania.
En cuanto a medios internacionales, completaron la dotación de esta actividad de adiestramiento, dos Eurofighter, de la Fuerza Aérea alemana; dos Mirage 2000-D, de la Fuerza Aérea francesa; seis F-16, de la Fuerza Aérea rumana; y un MRTT.
Por otro lado, el ejercicio también ha contado con el apoyo de sistemas de defensa aérea en tierra, entre otros, el sistema de artillería antiaérea francés MAMBA SAMP/T; el sistema avanzado de defensa anitimisiles y antiaérea PATRIOT rumano; o un equipo JTAC (Joint Terminal Attack Controller) rumano, que está especializado en dirigir y coordinar ataques aéreos desde tierra.
Todo este despliegue se ha realizado desde tres puntos distintos: la base aérea de Siauliai, en Lituania; la base aérea de Câmpia Turzii, en Rumanía; y la base aérea de Fetești, también en Rumanía.
Con esta actividad combinada se ha conseguido maximizar la interoperabilidad entre los medios y el personal participante, a través de un escenario diseñado para el entrenamiento A2/AD (anti-acceso y denegación de área). Esta estrategia tiene como finalidad impedir la movilidad y limitar la libertad de maniobra de fuerzas adversarias mediante vuelos de combate simulado, incluyéndose en este caso una operación de reabastecimiento en vuelo.
Además, se ha trabajado a conciencia bajo el concepto ACE (Agile Combat Employment), que promueve una fuerza más flexible, resiliente y capaz de operar de forma distribuida y ágil en entornos complejos, reduciéndose la dependencia de grandes bases permanentes.
Con todo, este tipo de entrenamientos resultan especialmente relevantes para España, pues la seguridad dentro de las fronteras comienza, se consolida y se construye en escenarios muy alejados del territorio, como el espacio aéreo del flanco este de la Alianza, y trabajando codo con codo con los aliados.
Los aviones del Ejército del Aire y del Espacio, como informó este diario, se desplegaron poco después de mediado el pasado mes de febrero en la Base Aérea Mihail Kogălniceanu (MK), Rumanía, reforzando la postura de fuerza flexible y escalable de la OTAN a lo largo del Flanco Oriental.
Mediante Actividades de Vigilancia Reforzada (eVA), como este despliegue, el Mando Aéreo Aliado continúa sincronizando el poder aéreo multinacional, demostrando su preparación y cohesión. La integración de las fuerzas españolas y alemanas en la Base Aérea MK es un ejemplo tangible de la unidad de la OTAN y su capacidad para proyectar su poder aéreo de forma decisiva en defensa de la Alianza.











