La tripulación del Dragon de SpaceX amerizó este domingo frente a la costa de Dry Tortugas, en Florida, completando así la misión Polaris Dawn, un esfuerzo pionero para avanzar rápidamente en las capacidades de los vuelos espaciales tripulados y, al mismo tiempo, seguir recaudando fondos y concienciando sobre causas importantes en la Tierra, informó la empresa aeroespacial norteamericana fundada por Elon Musk.
La tripulación del Polaris Dawn de SpaceX culminó una misión de cinco días en órbita, que incluyó el primer paseo espacial comercial. También hizo historia al alcanzar una altitud mayor a la que ningún ser humano ha viajado en cinco décadas.
Durante su misión, Dragon y su tripulación alcanzaron los 1.408,1 kilómetros, la órbita terrestre más alta jamás alcanzada desde el programa Apolo, participaron en la primera actividad extravehicular (EVA) desde Dragon usando trajes EVA desarrollados por SpaceX. Y también llevaron a cabo unos 36 estudios de investigación y experimentos de 31 instituciones asociadas diseñados para mejorar la salud humana en la Tierra y durante los vuelos espaciales de larga duración, y han probado las comunicaciones basadas en láser Starlink en el espacio.
La tripulación de Polaris Dawn ha combinado su experiencia, conocimiento y pasión por los vuelos espaciales para promover la exploración espacial humana. Este ha sido el primer vuelo espacial tripulado para el piloto de misión Kidd Poteet, la especialista de misión Sarah Gillis y la especialista de misión y oficial médica Anna Menon.
El comandante de misión Jared Isaacman voló anteriormente al espacio como comandante de Inspiration4. Esta también ha sido la primera vez que dos empleados de SpaceX han formado parte de una tripulación de vuelo espacial tripulado, lo que ha proporcionado información valiosa para futuras misiones en el camino hacia la creación de vida multiplanetaria.
Para regresar a la Tierra de manera segura, la nave Dragon realizó lo que se llama una “activación de desorbitación”, orientándose mientras se preparaba para atravesar la atmósfera de la Tierra. La nave alcanzó entonces temperaturas extremadamente altas debido a la presión y la fricción causadas por el impacto contra el aire mientras viajaba a unos 27.000 kilómetros por hora. El empuje contra el aire comenzó a desacelerar la nave antes de que ésta desplegara sus paracaídas para desacelerar aún más su descenso.
Los equipos de rescate que esperaban en el escenario del amerizaje sacaron del océano a la nave y la cargaron en un barco especial en el que, tras los últimos controles de seguridad, salieron los cuatro tripulantes iniciando el traslado a tierra firma.











