OCCAM Space, especializada en sistemas de separación para satélites, ha consolidado su posicionamiento en un segmento crítico del lanzamiento espacial con una capacidad productiva que ya alcanza hasta 60 sistemas anuales entre soluciones de gran y pequeño diámetro. La compañía, fundada por Manuel Serrano, Pablo Lario y Borja Portillo (con más de 20 años de experiencia acumulada en el sector), ha evolucionado en apenas tres años desde un concepto patentado y autofinanciado hasta la entrega recurrente de hardware calificado y con experiencia en vuelo.
El sistema de separación, responsable de mantener unido el satélite al lanzador durante el despegue y liberarlo en órbita en el momento preciso, es uno de los elementos más sensibles de la misión. “Tienes un disparo. Si fallas, la misión falla”, subraya Portillo. Esta elevada criticidad ha limitado históricamente el número de actores en este nicho, situado en la interfaz entre lanzador y carga útil.
Inicialmente centrada en satélites pequeños, en el rango de 100 a 300 kilogramos y diámetros de 15 y 24 pulgadas (en torno a 600 mm), OCCAM Space ha ampliado su cartera hacia sistemas de gran diámetro, superiores a 3,5 y 4 metros, destinados a satélites de hasta 30 toneladas y futuras infraestructuras espaciales.
En 2024, la compañía entregó alrededor de 20 sistemas de gran tamaño y entre 30 y 40 unidades pequeñas, incluyendo anillos de separación, estructuras asociadas y otros elementos. Tras validar en vuelo su tecnología, prevé incrementar la cadencia productiva, apoyada en sus nuevas instalaciones en Coslada, a las que se trasladó tras su etapa inicial en un vivero empresarial vinculado a la Universidad Carlos III. La plantilla ronda actualmente las 40 personas.
Uno de los elementos diferenciales que destaca OCCAM Space es la reducción de plazos. Frente a desarrollos tradicionales que pueden extenderse entre 18 y 24 meses, la empresa sitúa sus ciclos completos (desde concepto hasta entrega) entre seis y 12 meses. En el caso de productos ya diseñados y calificados, un anillo puede fabricarse en aproximadamente un mes, frente a las 40 semanas habituales del mercado.
En términos económicos, el precio de mercado de un anillo convencional para satélites pequeños oscila entre 150.000 y 250.000 euros, según configuración. En grandes diámetros, una unidad recurrente ya calificada puede rondar el millón de euros, mientras que los desarrollos no recurrentes tradicionales alcanzan entre dos y tres millones. La compañía sostiene que su propuesta es significativamente más competitiva, un factor clave en programas de constelaciones con múltiples unidades.
La empresa opera principalmente en Estados Unidos, donde ha participado en grandes misiones bajo estrictos acuerdos de confidencialidad, además de contar con clientes comerciales e institucionales en Europa y España, lo que diversifica su base de negocio.
Más allá de los anillos de separación, OCCAM está ampliando su oferta hacia dispensadores y adaptadores. Recientemente ha firmado un contrato para un dispensador capaz de alojar 72 satélites en un lanzador con cofia de cinco metros, reforzando su estrategia de posicionarse como proveedor integral en la arquitectura mecánica de integración de cargas útiles.
Tras tres años de actividad, la compañía afirma estar generando beneficio, sin haber recurrido a dilución accionarial y reinvirtiendo íntegramente los resultados en desarrollo tecnológico e I+D. Con el respaldo de instituciones como la Universidad Carlos III, la Comunidad de Madrid, la Agencia Espacial Española y la ESA, OCCAM busca consolidar su crecimiento industrial en un segmento donde la fiabilidad y la rapidez de ejecución son determinantes.











