La nave espacial Shenzhou-20 ha regresado de forma segura a la Tierra, culminando con éxito una misión marcada por una gestión técnica compleja y una operación de contingencia sin precedentes en el programa espacial tripulado chino. Según informó la Oficina de Ingeniería Espacial Tripulada de China, la cápsula de retorno aterrizó a las 9:34 hora de Pekín del 19 de enero de 2026 en el sitio de Dongfeng, donde las inspecciones iniciales confirmaron el buen estado estructural del vehículo y de sus componentes internos.
La Shenzhou-20 había sido lanzada desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan el 24 de abril de 2025 y se acopló con éxito a la estación espacial china. Su retorno estaba inicialmente previsto para comienzos de noviembre, pero fue aplazado tras detectarse un presunto impacto de pequeños desechos espaciales en la portilla de la cápsula. Ante esta situación, la nave permaneció en órbita durante un periodo prolongado para completar experimentos adicionales y permitir una evaluación exhaustiva de los riesgos asociados al reingreso.
Finalmente, a las 00:23 del 19 de enero de 2026, la Shenzhou-20 se desacopló de la estación espacial y emprendió su regreso sin tripulación. En total, la nave permaneció 270 días en el espacio, un hito que permitió verificar su capacidad para mantenerse acoplada durante nueve meses, un requisito clave para la operatividad sostenida de la estación espacial.
La gestión del incidente asociado al presunto impacto supuso la activación de un amplio plan de respuesta de emergencia. El 9 de diciembre de 2025, los astronautas de la misión Shenzhou-21 realizaron una actividad extravehicular para obtener imágenes detalladas de la portilla afectada mediante una cámara de alta definición, lo que permitió confirmar el estado de la grieta detectada. Paralelamente, se aceleró el envío al centro de lanzamiento de un dispositivo específico para la reparación de la portilla, que fue instalado dentro de la cápsula de la Shenzhou-20 con el objetivo de reforzar la protección térmica y el sellado durante el reingreso atmosférico.
Tras la identificación del daño, el mando de la misión organizó de forma inmediata análisis de simulación y verificaciones experimentales, ajustando el plan operativo y activando los protocolos de emergencia. En este contexto, el 14 de noviembre la tripulación de la Shenzhou-20 regresó de forma segura a bordo de la Shenzhou-21. Posteriormente, el 25 de noviembre se llevó a cabo el lanzamiento de emergencia de la Shenzhou-22, considerado el primer lanzamiento de este tipo realizado con éxito en la historia del programa espacial tripulado chino.
Con el retorno de la Shenzhou-20 se dan por concluidas las principales tareas de esta operación espacial de emergencia. Actualmente, la nave Shenzhou-23, designada como misión de respaldo rotatoria, ya se encuentra en el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, mientras que el cohete portador Long March 2F Y23 está pendiente de su traslado. Todos los sistemas implicados —desde los módulos de la estación espacial hasta las naves tripuladas, de carga y los satélites de retransmisión— han sido desarrollados por la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China, consolidando la capacidad del país para gestionar escenarios complejos en operaciones espaciales tripuladas.











