La Nasa adjudicó a Blue Origin un contrato para desarrollar la Red de Telecomunicaciones de Marte de la agencia, un sistema de comunicaciones de próxima generación que permitirá servicios de navegación y comunicaciones fiables y de gran ancho de banda para las misiones actuales y futuras a Marte.
El contrato de precio fijo tiene un valor potencial máximo de aproximadamente 700 millones de dólares para entregar a la Nasa un orbitador de telecomunicaciones de alto rendimiento para Marte a más tardar el 31 de diciembre de 2028.
Blue Origin diseñará, desarrollará, integrará, lanzará y operará la red como parte de la infraestructura de comunicaciones y navegación espacial de la agencia. La arquitectura consistirá en una nave espacial de telecomunicaciones de alto rendimiento que orbitará Marte, transmitiendo datos científicos, imágenes, información de navegación y comunicaciones críticas para las naves espaciales que operan en el planeta y sus alrededores.
Este contrato supone un hito en la estrategia de la Nasa para expandir los servicios de comunicaciones y navegación más allá de la Tierra y la Luna, sentando las bases para la exploración sostenida de Marte en las próximas décadas.
En el marco del programa Artemisa, la Nasa envía astronautas a explorar la Luna y a prepararse para misiones a Marte. Las misiones robóticas allanarán el camino para la exploración humana del Planeta Rojo y a medida que estas misiones se expandan, la demanda de datos seguirá aumentando. Para satisfacer esta necesidad, la Nasa está desarrollando una red especialmente diseñada, capaz de soportar un número creciente de misiones y, al mismo tiempo, ofrecer mayor capacidad, fiabilidad y flexibilidad operativa.
La selección se produce tras la solicitud de propuestas que la Nasa emitió en mayo. A medida que la agencia recurre cada vez más a socios comerciales para los servicios de transporte y comunicaciones en órbita terrestre y para el desarrollo de la base lunar, la iniciativa de la Red de Telecomunicaciones de Marte busca igualmente aprovechar las capacidades del sector privado, al tiempo que permite a la Nasa centrarse en la exploración y el descubrimiento científico.
Se espera que la red, gestionada por el programa de Comunicaciones y Navegación Espacial de la Nasa, esté operativa en Marte para 2030 y que sirva de apoyo tanto a las misiones actuales como a las futuras al Planeta Rojo, a medida que la Nasa se adentra más en el espacio.











