Los técnicos del Centro Espacial Kennedy de la Nasa en Florida comenzaron la instalación de los cuatro motores RS-25 en la etapa central del cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) de la agencia, que lanzará a la tripulación de Artemisa III el próximo año.
El hito del 24 de agosto marca la siguiente fase de la integración de la etapa central, tras el acoplamiento de la sección del motor a las cuatro quintas partes superiores de la etapa a principios de este verano. Dentro de la plataforma High Bay 2 del Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB) del puerto espacial, los equipos continuarán instalando los motores restantes, así como los sistemas de propulsión y eléctricos en toda la etapa.
Cada motor, con un peso aproximado de 3.500 kilogramos, genera casi 227.000 kilogramos de empuje. Los cuatro motores se ubican en la base del SLS y están integrados en la sección de motores. Diseñada para soportar las condiciones extremas del lanzamiento, esta sección protege los motores de las altas temperaturas. Durante el ascenso, los motores funcionan de forma continua durante más de ocho minutos, consumiendo combustible de los dos enormes tanques de la etapa central a un ritmo aproximado de 5.700 litros por segundo.
Cada motor RS-25 lleva un número de serie único que registra su historial de vuelo detallado. Los cuatro motores asignados a Artemisa III, incluidos el E2054, el E2057, el E2048 y el E2052, impulsaron previamente varias misiones del transbordador espacial. El motor 2048 contribuyó a la misión del astronauta de la Nasa Randy Bresnik a bordo del transbordador espacial Atlantis durante la misión STS-129. Este motor también impulsó al transbordador espacial Discovery en la misión STS-95 en 1998, la cual trajo de regreso a la órbita al pionero espacial estadounidense John Glenn, de 77 años, convirtiéndolo en la persona de mayor edad en volar al espacio hasta ese momento.
Los técnicos también continúan integrando los segmentos de los motores propulsores de cohete sólido gemelos en la parte superior del lanzador móvil dentro del VAB. Los equipos comenzaron a apilar los segmentos a principios de julio y ahora han completado más de la mitad del trabajo tras optimizar los procesos y procedimientos aprendidos de lanzamientos anteriores de Artemis.
El desarrollo de la nave espacial Orion continúa tras la reciente integración de los módulos de tripulación y servicio. Los técnicos instalaron el conector umbilical, que une los sistemas eléctricos, de datos y de fluidos entre ambos módulos, así como sus conectores eléctricos y conductos de fluidos. Los equipos encendieron la nave espacial por primera vez desde la unión de los dos componentes para garantizar la conectividad eléctrica a través del mecanismo umbilical y que las comunicaciones de los subsistemas entre el módulo de tripulación y el de servicio funcionen según lo previsto.











