La industria francesa está bloqueando el ingreso a la siguiente fase de desarrollo del Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS) -proyecto en el que, además de Francia, participan Alemania y España-, al exigir el liderazgo exclusivo del proyecto, según afirma el Ministerio de Defensa alemán en un documento al que tuvo acceso Reuters.
En el documento, enviado el viernes pasado a los miembros de la comisión presupuestaria del Parlamento alemán, el Ministerio advierte sobre graves consecuencias para las capacidades del futuro avión de combate y la participación de la industria alemana si se conceden prerrogativas a la industria francesa. El Ministerio señala en el texto que se elaborarán opciones de solución antes de fin de año, antes de tomar una decisión sobre los siguientes pasos.
Este calendario contradice declaraciones previas en las que el canciller alemán Friedrich Merz y el presidente francés Emmanuel Macron habían acordado intentar encontrar una solución antes de finales de agosto, cuando ambos gobiernos se reunirán para consultas en Toulon, Francia.
El proyecto FCAS, con un coste estimado de más de 100.000 millones de euros, ha estado plagado de retrasos y disputas internas sobre la distribución del trabajo y los derechos de propiedad intelectual entre Francia y Alemania, así como entre sus respectivas industrias nacionales.
Dassault Aviation de Francia, Airbus e Indra participan en el plan para empezar a reemplazar los Rafale franceses y los Eurofighter alemanes y españoles por un caza de sexta generación a partir de 2040.
Sin embargo, Berlín y París mantienen diferencias sobre la composición del consorcio. Francia ha comunicado a Alemania su deseo de asumir alrededor del 80% de la carga de trabajo en el FCAS, según una fuente de la industria de defensa citada por Reuters en julio.
La fuente agregó que estas diferencias ponían en riesgo el lanzamiento de la segunda fase del programa, el desarrollo de demostradores aptos para el vuelo, un paso previsto para finales de año que implicaría, por primera vez, el desembolso de una suma significativa de dinero. Hasta ahora, las tareas y la distribución del trabajo se han dividido en pilares específicos del proyecto, como el desarrollo del propio avión, el motor, el portador remoto asociado y la nube de combate aéreo, la columna vertebral digital que conecta los sistemas. Posteriormente, Merz declaró que Francia y Alemania deberían ceñirse a los acuerdos previos sobre la configuración del proyecto conjunto FCAS.
El documento consultado por Reuters no menciona a ninguna empresa francesa en particular en sus críticas, pero fuentes del sector señalan a Dassault Aviation, fabricante francés de aviones de combate.
A finales de julio, el director general de Dassault, Eric Trappier, declaró que el FCAS necesitaba un liderazgo y una organización más claros a medida que los socios avanzan hacia una segunda fase, y que, en la práctica, las decisiones sobre partes clave de la fase de diseño actual debían ser validadas por Airbus, lo que añadía complejidad y contribuía a los retrasos. «Dicen que Dassault es el líder, pero que todas las decisiones deben tomarse entre los tres (países)», afirmó Trappier.
Está previsto que el jueves Macron reciba a Merz para cenar en su residencia de Bregançon, en la costa mediterránea, y que los ministros se sumen a las conversaciones el viernes en la cercana Toulon.
Un funcionario de la presidencia francesa declaró el lunes en una rueda de prensa que las conversaciones abordarían las «ligeras» diferencias en torno al caza, y añadió que ambas partes mantenían una firme voluntad de sacar adelante el proyecto.










