Tras su selección por la Nasa para participar en la misión Artemisa II, Integrasys asume un papel técnico especialmente sensible: la monitorización en tiempo real de la posición y velocidad de la nave, lo que la sitúa entre los primeros actores capaces de identificar una posible desviación en la trayectoria.
La aportación de la compañía española se basa en la medición de alta precisión del efecto Doppler, es decir, la variación de frecuencia generada por la velocidad del vehículo espacial. A partir de esa señal, sus sistemas calculan la posición y la velocidad de la nave y envían los datos procesados directamente a la sede central de la Nasa en Washington.
“Llevamos muchos años gestionando señales y sincronizaciones. Esa experiencia es la que nos permite medir con mucha precisión ese Doppler”, explica Álvaro Sánchez, CEO de Integrasys, en una entrevista en exclusiva con Actualidad Aeroespacial. Esa especialización en tratamiento de señales es el fundamento tecnológico que ha permitido a la empresa convertirse en la única española participante en esta misión tripulada.
La monitorización de una nave que operará más allá de la órbita lunar implica trabajar con señales extremadamente débiles, lo que exige antenas de muy bajo ruido o técnicas avanzadas de cancelación de interferencias. A medida que aumenta la distancia, también crece la incertidumbre sobre la posición exacta del vehículo. En este contexto, se habla habitualmente de una “nube” de posición estimada, cuyo tamaño puede variar desde metros hasta kilómetros.
Es precisamente en ese margen de incertidumbre donde el papel de Integrasys adquiere relevancia. Si se produjera una desviación en la velocidad o en la trayectoria prevista, sus sistemas estarían en disposición de detectarla a partir de las variaciones en el Doppler medido. No obstante, Sánchez subraya que cualquier posible anomalía debe ser previamente contrastada y analizada con rigor. “No podemos dar fallos sin que los haya”, afirma, destacando la responsabilidad que implica informar sobre una misión tripulada.
La misión, aunque actualmente pospuesta, contemplaba ventanas operativas mayoritariamente nocturnas, lo que añade complejidad organizativa. La compañía asegura contar con sistemas altamente automatizados que permiten mantener la operatividad con un soporte humano reducido, garantizando al mismo tiempo la continuidad del servicio.
El contrato se gestiona de forma directa con la Nasa, sin intermediación de organismos nacionales. La propuesta fue presentada íntegramente online por el equipo técnico de Integrasys, en colaboración con la Universidad de Sevilla, y aceptada por la agencia estadounidense sin necesidad de reuniones presenciales previas.
Hasta ahora, la exploración espacial profunda tenía un peso reducido en la cartera de la empresa, centrada principalmente en defensa y reguladores. La compañía había desarrollado herramientas de planificación de comunicaciones para misiones alrededor de la Luna y la Tierra, pero no había participado en medición en tiempo real de una misión tripulada.
Más allá del contrato concreto, Integrasys busca posicionarse como sensor dentro de la red que la Nasa está ampliando. El objetivo inmediato es demostrar fiabilidad operativa en un entorno donde la precisión y la prudencia son determinantes. En palabras de su CEO, el éxito de cada misión es clave para mantener la inversión y el impulso en la industria espacial. Detectar a tiempo una desviación puede marcar la diferencia entre un ajuste de trayectoria y un problema mayor.











