El lanzamiento del MTG-I2, previsto para el 27 de agosto desde el Puerto Espacial Europeo de Kourou, en la Guayana Francesa, llevará también al espacio una parte de la tecnología desarrollada por la industria española. Entre las compañías que participan en esta misión europea se encuentran GMV y LIDAX, con responsabilidades diferentes pero complementarias dentro del programa Meteosat Third Generation (MTG).
El satélite, desarrollado por la Agencia Espacial Europea (ESA) para EUMETSAT, despegará a bordo de un Ariane 6 y se situará posteriormente en órbita geoestacionaria, a unos 36.000 kilómetros sobre el ecuador. Será el tercer satélite de la constelación MTG, tras MTG-I1 y MTG-S1. La misión incorpora dos instrumentos principales, el Flexible Combined Imager (FCI) y el Lightning Imager (LI), destinados a mejorar la observación meteorológica europea y, especialmente, el seguimiento de fenómenos de rápida evolución.
La aportación de GMV se sitúa fundamentalmente en el segmento terreno. La compañía ha desarrollado el Mission Operations Facility (MOF) de MTG, una infraestructura que reúne los principales sistemas necesarios para comandar y controlar la flota de satélites geoestacionarios de esta nueva generación.
El MOF integra cuatro funciones esenciales para la operación de la misión. El Mission Control System (MCS) permite supervisar el estado de los satélites y enviar los comandos necesarios. El Mission Planning System (MPS) se encarga de organizar las actividades que debe realizar la flota. Por su parte, el Flight Dynamics System (FDS) permite determinar y controlar la posición y evolución orbital de los satélites, mientras que el sistema de Operations Preparation (OPRE) proporciona las herramientas necesarias para definir y validar los procedimientos de operación.
Estos sistemas se complementan con herramientas destinadas a automatizar las operaciones, preparar las actividades de la misión y gestionar su configuración. El trabajo de GMV adquiere especial relevancia en una misión geoestacionaria. Aunque MTG-I2 permanecerá aparentemente sobre una misma región de la Tierra, será necesario controlar de forma permanente su posición, trayectoria y estado, además de planificar sus actividades y preparar las órdenes que se envían desde tierra.
La compañía también participa en otra fase esencial: el tratamiento de los datos generados por los instrumentos del satélite. GMV fue responsable inicialmente del desarrollo de prototipos de procesamiento, simuladores de carga útil y herramientas de calidad de los instrumentos, conocidas como IQT (Instrument Quality Tools). Posteriormente, la compañía desarrolló una parte significativa de la Instrument Data Processing Facility (IDPF), la cadena de procesamiento operacional encargada de tratar en tierra los datos procedentes de los instrumentos. De esta forma, la contribución de GMV se extiende desde la operación de la plataforma hasta una parte del proceso que permite convertir las observaciones de los instrumentos en datos utilizables.
LIDAX: precisión para el instrumento FCI
La participación de LIDAX se concentra en el satélite MTG-I2 y, concretamente, en su principal instrumento de observación, el Flexible Combined Imager (FCI). La compañía española ha desarrollado los sistemas opto-termo-mecánicos del FCI, encargados de garantizar la estabilidad estructural y térmica de sus elementos ópticos. Se trata de una función crítica para mantener la precisión requerida por el instrumento durante su operación desde órbita geoestacionaria.
El FCI será uno de los elementos fundamentales de MTG-I2. Desde unos 36.000 kilómetros de altura podrá generar una imagen completa del disco terrestre cada 10 minutos y realizar observaciones de Europa y el norte de África cada 2,5 minutos. Esta capacidad está orientada al seguimiento de sistemas meteorológicos que evolucionan rápidamente y a la mejora de la predicción inmediata.
En este contexto, la estabilidad de los sistemas opto-termo-mecánicos desarrollados por LIDAX resulta determinante para mantener las prestaciones del instrumento. El desarrollo de esta tecnología ha requerido soluciones capaces de funcionar durante años sometidas a las condiciones propias del entorno espacial, incluidas las variaciones térmicas y la radiación, además de soportar las cargas producidas durante el lanzamiento.
Las responsabilidades de GMV y LIDAX reflejan dos necesidades diferentes de una misión meteorológica desde órbita geoestacionaria. LIDAX interviene directamente en la tecnología del instrumento que captará las observaciones, aportando los sistemas que deben preservar su estabilidad y precisión. GMV, por su parte, participa en las infraestructuras que permiten operar la flota desde tierra y procesar posteriormente parte de la información generada por los instrumentos.
El resultado es una cadena que comienza con la adquisición de datos desde el espacio y continúa con su transmisión, procesamiento y utilización desde tierra. El MTG-I2 está diseñado para proporcionar observaciones más frecuentes y detalladas de la atmósfera. Su FCI permitirá seguir la evolución de los sistemas meteorológicos y el Lightning Imager (LI) realizará un seguimiento continuo de la actividad de los rayos. Cuando la constelación esté plenamente operativa, se espera que genere al menos 50 veces más datos que la anterior generación de Meteosat.
Para la industria española, la participación en este programa supone asumir responsabilidades en diferentes elementos de una de las principales infraestructuras europeas de observación meteorológica. En el caso de GMV, con presencia en el segmento terreno y en el procesamiento de datos; en el de LIDAX, mediante el desarrollo de tecnología de precisión para uno de los instrumentos científicos principales.
El lanzamiento del MTG-I2, por tanto, no solo supondrá la incorporación de un nuevo satélite a la constelación Meteosat Third Generation. También pondrá en órbita soluciones desarrolladas en España que forman parte de los sistemas necesarios para que la misión pueda observar, operar y procesar información desde el espacio.











